HISTÓRICO
LA LEY DEL EMBUDO
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    LA LEY DEL EMBUDO |
Por ENORIS RESTREPO DE MARTÍNEZ | Publicado el 11 de septiembre de 2013

No sé qué les pasa a las autoridades que administran la justicia, porque sólo parecen ocuparse de la parapolítica en todas sus manifestaciones y, paralelamente, exculpan a los personajes vinculados a las Farc-política, al proceso 8.000, así como de otras fallas de los dirigentes liberales. Al mismo tiempo que arrecian las persecuciones contra muchos de los funcionarios de la Administración Uribe, y en el pasado condenaron a quienes defendieron el país cuando la toma del Palacio de Justicia.

Definitivamente vivimos la ley del embudo. Olvidan que la justicia no debe afiliarse con ninguna agrupación y como dice Federico Gutiérrez: "La seguridad hay que despolitizarla… la seguridad no es de izquierda, ni de derecha".

Empecemos por tiempos lejanos, cuando el joven hijo del presidente López Pumarejo, el inteligentísimo delfín Alfonso López Michelsen, escandalizó a la nación con sus negocios en las célebres transacciones de la Handel (trilladora de arroz de algunos alemanes que las tuvieron que vender), también se le vinculó con el golpe a Mamatoco, casos de los cuales fue exonerado en su tiempo; mucho después, cuando López Michelsen era jefe de Estado, hubo mucho alboroto cuando los planos de una vía al Llano, coincidencialmente pasaban junto a la finca La Libertad, de propiedad de su familia. Pasando los años, también hubo innumerables críticas por su viaje a Panamá para dialogar con los narcos para evitar la violencia. Sin embargo nunca se le vinculó formalmente a ningún proceso.

El caso de mayor confusión que ha vivido el país fue el proceso 8.000, protagonizado por Ernesto Samper y sus allegados. Escandalizó al mundo entero, hasta la visa de los EE. UU. se la retiraron. Cuatrienio en el cual pasaron a la historia los asesinatos de Álvaro Gómez, la famosa "Monita Retrechera" y hasta del conductor del doctor Serpa. Proceso revivido recientemente por uno de los narcos extraditados del Valle, quien aseguró que sí habían contribuido a la campaña de Samper. Al expresidente Gaviria nunca se le investigó por la fuga de Escobar. Respecto de Piedad Córdoba, la gran amiga de Chávez, sólo el procurador Ordóñez se atrevió a suspenderla como senadora por sus vínculos con las Farc. Hace poco fue promotora de las marchas en el sur del país y ahora defensora de los paros nacionales, según dicen apoyados por su grupo amigo: las Farc. Y el viernes 29 del mes pasado, después de toda la violencia que hubo en la nación, Córdoba dijo que en esos descalabros habían participado las autodefensas… defenderse atacando.

Aunque condeno los múltiples asesinatos e infortunios que causaron las autodefensas, sí reconozco que hay una prolongada tendencia en el tiempo para juzgar con mano suave todo aquello que tenga relación con integrantes del Partido Liberal, la otrora colectividad que le diera tantas glorias a Colombia y que mis padres tanto quisieron. Análogamente existe una gran propensión a condenar todo lo ajeno a esa cofradía.