HISTÓRICO
LA LUCHA POR LA CALIDAD
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Por SANTIAGO SILVA JARAMILLO | Publicado el 28 de noviembre de 2012

La apuesta de las últimas administraciones locales de Medellín por la educación ha sido muy clara, incluso ha comprometido una gran cantidad de recursos.

Según datos del Observatorio de Políticas Públicas del Concejo de Medellín, este año la Secretaría de Educación ejecutó 592.801 millones de pesos, el doble que la Secretaría de Hacienda, el triple de la Secretaría de Salud y diez veces lo que la Secretaría de Gobierno.

Esto supone la continuación del esfuerzo por la educación de las dos alcaldías pasadas.

De acuerdo con el Programa Medellín Cómo Vamos, el 25 % del total de recursos ejecutados del Plan de Desarrollo 2008-2011 se destinó a la educación. En términos de cobertura e infraestructura ha representado una revolución, pero en el asunto de la calidad ha estado lleno de decepciones.

Esta semana, la revista Dinero presentó su ránquin de los mejores colegios del país, elaborado con base en los resultados de las pruebas Saber (antiguos Icfes).

Dentro de los primeros 100 colegios públicos no se encuentra ninguno de la ciudad y mientras la larga lista de más de doce mil instituciones se lee en detalle, el desempeño de Medellín es, en el mejor de los casos, mediocre.

El asunto es que la cobertura requiere recursos, pero la calidad exige buen gobierno.

La incómoda verdad es que la cobertura es pertinente si se mira desde un enfoque de equidad, pero solo la calidad garantiza desarrollo económico, mejora de oportunidades y perspectivas innovadoras y competitivas.

Por supuesto que la cobertura es un primer paso fundamental y ha representado un esfuerzo y compromiso público sin precedentes en la ciudad, pero sin calidad, los resultados obtenidos por semejante inversión seguirán siendo modestos.

Al fin de cuentas, si se tiene el dinero, construir colegios y acondicionarlos es bastante sencillo. Pero mejorar la calidad de la educación que se imparte en ellos requiere de intervenciones integrales, de que la Secretaría de Educación y las autoridades de cada colegio se comprometan con calificar los procesos dentro de las instituciones, y que los profesores construyan currículos rigurosos y tengan un desempeño que pueda medirse y evaluarse.

El compromiso con la excelencia debe ser de todos los involucrados en la gestión de la educación de la ciudad, y superar esa manía de construir paredes para solucionar todos los problemas de las personas.