HISTÓRICO
La movilidad en Medellín
  • La movilidad en Medellín | ILUSTRACIÓN CAMILA MONTEJO
    La movilidad en Medellín | ILUSTRACIÓN CAMILA MONTEJO
EL COLOMBIANO | Publicado el 08 de septiembre de 2012

Es queja permanente y justificada la de los usuarios de las vías en la ciudad.

De acuerdo con el informe publicado esta semana en este diario, la movilidad en Medellín se ha vuelto lenta en los últimos años, las vías son las mismas, el número de vehículos ha aumentado en forma alarmante y la indisciplina se ha vuelto general.

No debemos buscar las soluciones con medidas restrictivas como el pico y placa que no ha mostrado resultados positivos. Antes creemos que se ha complicado mucho más la movilidad con esta clase de medidas, ya que faltando unos minutos para la hora del pico y placa, corren a llevar los vehículos a sus destinos prolongando el tiempo de congestión.

La solución está en una autoridad eficiente, en las sanciones justas y en el civismo y disciplina de los conductores.

No se puede esperar que las criticadas pero importantes cámaras hagan lo que les corresponde a las autoridades de tránsito.

No podemos apelar a la manida frase de que en tal ciudad es peor. Como tampoco esperar a que sean los conductores quienes encuentren la solución.

Los guardas de tránsito son escasos. En alguna administración fueron reducidos en número para mostrar eficiencia al rebajar la llamada burocracia, pero con grave daño para la organización del tráfico en la ciudad.

Los llamados a dirigir ese tráfico se dedican a salir sólo en las horas de pico y placa para sancionar a los infractores, no se les ve en horas distintas en las vías de la ciudad.

Aunque no deberíamos entrar en detalles puntuales, pensamos que sería importante hacer notar algunas de las circunstancias que se presentan para que el tráfico no sea fluido en Medellín.

Enumeremos algunos casos frecuentes que se presentan en perjuicio de la movilidad:

Si los guardas estuvieran en la calle durante las horas pico, podrían evitar, con su presencia o con sanciones, que los vehículos bloquearan los cruces.

Si se encontraran en las vías durante todo el día, evitarían que los buses recogieran pasajeros en cualquier lugar de la calle, con todos los peligros que esto conlleva. También podrían estar pendientes de que no bloquearan las calles.

Si los guardas del tránsito recorrieran las calles verían cómo los taxistas han creado sus propios puntos de acopio al frente de los centros comerciales, de los hoteles, de las clínicas, de las universidades, de los colegios, porque no sienten la presencia de la autoridad.

En Medellín se volvió costumbre que los buses esperen a los posibles usuarios estorbando e interrumpiendo el libre tráfico, cuando lo normal es que el pasajero espere el bus.

Sabemos que los transportadores se oponen a estas medidas, porque creen que pierden pasajeros; y los conductores, porque reciben algo por cada pasajero movilizado.

Si entramos en detalles, los empresarios deben saber que en sus buses se transportarán los pasajeros que se movilizan en ellos, esperen o no al usuario, ya que los pasajeros no tienen otra opción.

Lo mismo con los conductores, el promedio de los pasajeros seguirá igual para cada uno de los buses de la empresa. Son cuentas de tendero, pero son realidades.

La movilidad se arregla con autoridad, con presencia de los guardas de tránsito y con disciplina de los usuarios de las vías.

Lo demás sobra.