HISTÓRICO
La normas para el cultivo de ahuyama
Carlos Enrique Hoyos está interesado en conocer recomendaciones para el cultivo de la ahuyama.

Responde Hugo Casas Moreno, Investigador Agrícola e Ingeniero Agrónomo de Corpoica, Centro de Investigación La Selva.

La ahuyama pertenece a la familia de las curcubitáceas y sus componentes son muy diversificados en cuanto a color, forma y utilidades desde el punto de vista nutricional y ornamental. Es considerada como buena fuente de betacaroteno (responsable de su capacidad antioxidante) también es rica en potasio y fibra. Su carne posee un escaso valor nutritivo, a diferencia de las semillas, calóricas y ricas en cinc. Su contenido en fibra soluble también resalta. A a ello se debe que cuando consumimos crema de ahuyama o la servimos cocida como acompañante de cualquier otro plato, produce un efecto saciante sobre el apetito. Es un excelente alimento por su contenido de vitamina A y minerales. Además, por su fácil digestión es un alimento importante para los niños. Se utiliza en la preparación de sopas, purés, cremas y jugos.

Su ciclo de cultivo oscila entre 140 a 160 días con una germinación de 15 días. Para su producción requiere una temperatura entre 18 a 25 grados centígrados y altitudes entre 0 y 1.800 metros sobre el nivel del mar con precipitaciones de 1.000 a 2.000 mililitros.

Semilla: Para extraer la semilla se cortan los frutos cuando están maduros. Extraídas, las semillas se lavan con abundante agua hasta que queden completamente limpias; luego, se ponen a secar a la sombra.

Siembra: picar, repicar y destroncar el suelo. Hacer surcos a 4 metros y sembrar entre plantas a 2 metros. Hacer hoyos de 3 centímetros de profundidad. Sembrar cuatro semillas por hoyo.

Raleo: se debe hacer una semana después de nacidas las semillas, eliminar las plantas débiles y dejar las dos más vigorosas por sitio.

Fertilización: La ahuyama responde bien a la aplicación de materia orgánica antes de la siembra en cada hoyo donde van las semillas.

Plagas: Arañita roja, mosca blanca, trips, pulgones y gusano del fruto. El daño de las primeras cuatro se caracteriza por decoloraciones, arrugamientos, coloraciones color negro y algunas veces se observan quemazones de las hojas más jóvenes de la planta.

El gusano del fruto se reconoce porque deja perforaciones acompañadas algunas veces de un exudado color amarillo. Al abrir el fruto se encuentra la larva.

Manejo de las plagas: Buscando fomentar la cultura de producción más limpia, una recomendación de interés es sembrar junto con la ahuyama, plantas de maíz, borraja y mejorana, estas plantas repelen la mayoría de las plagas y atraen abejas que son insectos polinizadores y favorecen la formación de frutos.