HISTÓRICO
LA OBSOLETA MAQUINARIA AGRÍCOLA
  • LA OBSOLETA MAQUINARIA AGRÍCOLA |
    LA OBSOLETA MAQUINARIA AGRÍCOLA |
Por JUAN JOSÉ PERFETTI DEL CORRAL | Publicado el 27 de junio de 2013

En Colombia hay condiciones muy favorables para la importación de tractores y maquinaria agrícola. Por ejemplo, el arancel para los tractores es cero y su compra está excluida del pago de IVA. Para los implementos agrícolas, como los arados y las sembradoras, se paga un IVA del 5 por ciento y el arancel está entre el 5 y el 10 por ciento. Hay otro tipo de máquinas que están excluidas del pago del IVA y su arancel es cero.

Además de ello, para la adquisición de maquinaria agrícola se puede acceder a líneas de crédito especiales y, a través del Incentivo para la Capitalización Rural (ICR), se otorga un subsidio a la compra de dicha maquinaria.

A pesar de todas estas medidas que favorecen y estimulan la importación y la compra de maquinaria agrícola, el país se caracteriza por ser, entre las principales naciones de América Latina, el que menos compras hace al año.

En 2011, las compras de tractores en Colombia estuvieron cerca de las 2.000 unidades. Para el mismo período, las de Chile alcanzaron 3.000 unidades; las de Argentina, 5.700, y las de Brasil, 53.000.

La baja incorporación de nuevas unidades al parque de tractores ha llevado a que este sea inferior al que tiene un país con menor área agrícola, como es Venezuela.

Todo esto hace que Colombia se caracterice en la región por el alto grado de atraso y obsolescencia del stock de tractores y maquinaria agrícola. Según Fedearroz, en 2007, en los Llanos Orientales, de un total de 1.304 tractores que se utilizaban para las labores del cultivo, el 44,5 por ciento era obsoleto, el 16 por ciento estaba a punto de terminar su vida útil y sólo el 31,7 por ciento correspondía a tractores nuevos.

Algunos analistas consideran que entre los factores que explican esta situación se encuentran el tamaño de los predios, la falta de capital de los productores y la ausencia de una política de reposición.

Adicionalmente, se señala que los agricultores no tienen los incentivos y los subsidios para realizar la inversión necesaria para adquirir nueva maquinaria.

Sin duda, el tamaño de los predios en muchas regiones del país limita la compra y el uso de maquinaria agrícola; sin embargo, ello se puede obviar si se impulsaran los servicios locales, privados o públicos, de alquiler de dicha maquinaria. Estos servicios también ayudarían a solucionar los problemas que, por falta de capital, tienen los productores para adquirir maquinaria propia.

Como se dijo al comienzo, el problema no es que haya altos aranceles o gravámenes, o que no haya apoyos estatales a la compra de maquinaria.

En este orden de ideas, el verdadero problema está en que la estructura de protección y apoyos que opera en la agricultura colombiana hace que no se generen los incentivos que lleven a los productores a mejorar su productividad mediante la compra de nueva maquinaria. Para ellos resulta mucho más rentable pedir subsidios y mantener su vetusta maquinaria, pues nadie les cobra la falta de productividad.