HISTÓRICO
LA PRIMAVERA
  • LA PRIMAVERA |
    LA PRIMAVERA |
Por P. HERNANDO URIBE C., OCD | Publicado el 25 de abril de 2013

Abril es primavera en el hemisferio norte. A todos nos gusta la primavera. Aunque en Colombia no hay estaciones, llamamos primavera un día de sol. Un día así es primaveral.

En primavera la noche se va acortando y el día alargando. En ella todo reverdece, sobre todo el ser humano. Sancho decía de su hija Sanchica: "Canta como una calandria, baila como una perdida, lee y escribe como un maestro de escuela y es fresca como una mañana de abril".

Es una dicha ver reverdecer los campos, contemplar el color de las flores y sentir la sangre renovándose en las venas.

Uno de los sonetos espirituales de Juan Ramón Jiménez comienza así: "Abril sin tu asistencia clara fuera / invierno de caídos esplendores; / mas aunque abril no te abra a ti sus flores / tú siempre exaltarás la primavera".

Maravilloso lenguaje de la fascinación, mezcla indescriptible de alegría y temor. Versos espirituales que el corazón quisiera vivir cantando como anticipo del cielo, comienzo del paraíso.

Abril, mes de la primavera, mes de las flores, propicio para apropiarse la ternura de Juan Ramón Jiménez. "¡Qué pura, Platero, y qué bella esta flor del camino… Pasan a su lado todos los tropeles -los toros, las cabras, los potros, los hombres-, y ella, tan tierna y tan débil, sigue enhiesta, malva y fina, en su vallado sólo, sin contaminarse de impureza alguna".

Hay una geografía de la tierra y otra del cielo, una del cuerpo y otra del alma. S. Teresa conoció la geografía de España admirablemente, y también la del corazón del hombre y la del corazón de Dios.

Describía así su geografía interior: "Me era gran deleite considerar ser mi alma un huerto y al Señor que se paseaba en él. Suplicábale aumentase el olor de las florecitas de virtudes que comenzaban a querer salir y que fuese para su gloria y las sustentase, pues yo no quería nada para mí y cortase las que quisiese, que ya sabía habían de salir mejores".

Leo lentamente como si la mirada me mostrara la primavera eterna. "Esta flor vivirá pocos días, Platero, aunque su recuerdo podrá ser eterno [...] ¿Qué le diera yo al otoño a cambio de esta flor divina, para que ella fuese, diariamente, el ejemplo sencillo y sin término de la nuestra?".

El lector sabe que me propuse hacer una fotografía verbal de la primavera que es su vida. Cuídela con solicitud infinita.