HISTÓRICO
LA PRIMERA ENCÍCLICA DEL PAPA FRANCISCO
EL COLOMBIANO | Publicado el 06 de julio de 2013


El Papa Francisco entregó al mundo su primera encíclica, Lumen Fidei, "la luz de la fe ilumina la vida". Fue escrita a cuatro manos con su antecesor, Benedicto XVI, que ya había abordado en encíclicas anteriores la esperanza y la caridad.

Una encíclica redactada por dos Papas es un hecho sin antecedentes en la historia de la Iglesia. Su importancia radica, ante todo, en que determina la continuidad del Papa actual con un ciclo del pensamiento católico que parte de Juan Pablo II y sigue con Benedicto XVI, para renovar los horizontes, el pensamiento y la praxis del catolicismo en el complejo mundo contemporáneo.

La encíclica realiza en cuatro capítulos (82 páginas) una profunda reflexión sobre el amor y la naturaleza humana. En un mundo dominado por los avances tecnológicos, el hedonismo, el egoísmo y el culto a lo material, el Papa Francisco plantea al hombre contemporáneo que la fe es la verdadera luz que atrae, que ilumina, que acompaña. Una fe que percibe inmersa con las experiencias cotidianas, que habla el lenguaje de los hombres y que está conectada con sus esperanzas, sufrimientos y expectativas: "la luz de la fe está al servicio concreto de la justicia, del derecho y de la paz".

En contraposición a la esencia de la ilustración, el Papa Francisco plantea que la sola verdad técnica y el predominio de la razón no satisfacen al hombre, y concibe la fe como el instrumento para ampliar la visión sobre el mundo, fortalecer la hermandad y reconocer el bien común. Habla de la necesidad de crear modelos de desarrollo que no se basen exclusivamente en las ganancias, y aboga por formas justas de gobierno al servicio del bien común.

En su Lumen Fidei el Papa Francisco aborda, desde la esencia del pensamiento cristiano, algunos de los temas de mayor interés contemporáneo y de las grandes preocupaciones de la humanidad. Es un interesante regreso a las raíces de la doctrina cristiana, que dará lugar a múltiples debates y reflexiones y que corrobora que la esencia de su pontificado es profundizar, desde los creyentes, la renovación de la Iglesia y remover sus viejas estructuras.