HISTÓRICO
LA PROTESTA DE LOS DECENTES
Por JOHN MARULANDA | Publicado el 24 de julio de 2013
El 20 de julio de 1810, la protesta social que culminaría en Cabildo Abierto y en nuestra independencia, fue un proceso de comunicación verbal, persona a persona.

Rumores, recados, gritos y la bucólica Santa Fe se rebotó. Los burgueses criollos se salieron con la suya y se apoderaron de los caudales de Fernando VII, argumentando la libertad, la igualdad y la fraternidad de cuño francés.

El 4 de abril de 1948, el Bogotazo se inició con los gritos de quienes arrastraban a Roa por la Carrera Séptima.

En cuestión de minutos, la Radio Nacional y muchas otras radioemisoras llamaban a la insurrección. Era la misma radio que había promovido el nazismo, animado la resistencia francesa y que masificaría las novelas en Latinoamérica.

Hoy, las redes sociales se han convertido en el instrumento fundamental de la protesta social y aunque la tecnología norteamericana las pueda espiar y algunos Estados como el cubano, las controlen, el hecho es que no se pueden acallar.

La primavera árabe y los Indignados de España son ejemplos de una protesta social masiva, anónima, impulsada desde las redes sociales en contra de esos Hermanos Medios que le hacen el juego a los intereses del Hermano Mayor, olvidando que la base del poder somos todos y cada uno de nosotros, criaturas graduandas en consumismo y hedonismo; y en el caso particular de Colombia, ciudadanos embrutecidos por la violencia y la cultura del atajo, por la indisciplina social.

En Brasil, la clase media, en general, y la universitaria, en particular, han puesto contra la pared al gobierno, utilizando las redes sociales para reprobar la corrupción y la pésima administración.

Las autoridades se han visto sorprendidas por lo repentino de las protestas y la carencia de líderes específicos para descabezar o cooptar.

En Colombia, otro país con clase media creciente, el 4 de febrero de 2008, sin doble intención, sin manipulación política (¿quién se acuerda de sus promotores?), la red concitó la protesta social más grande en contra de los terroristas de las farc.

Sin oportunistas –con o sin turbante, con o sin barba- esta manifestación mostró el rechazo nacional a la barbarie y la estupidez.

Cinco años después se reedita el contubernio de oportunistas, corruptos y bárbaros, entretanto el Gobierno hace desfiles para complacer la farándula familiar, ¡mientras los soldados de verdad son asesinados…

Es tiempo de protesta, no la primitiva de piedra y molotov, sino la de la red, para demostrar lo que opinamos los ciudadanos comunes del terrorismo.

Las farc son una mínima expresión de la bellaquería y los decentes somos la mayoría abrumadora.

COTA: hoy es el día de la Caballería colombiana. Un saludo a todos los civiles, soldados, suboficiales y oficiales del arma noble de nuestro Ejército Nacional.