HISTÓRICO
La ruta de los vehículos robados en Medellín
  • La ruta de los vehículos robados en Medellín | Las bandas tienen funciones especializadas: unos miembros roban, otros desguazan y cambian papeles. FOTO CORTESÍA DE LA POLICÍA
    La ruta de los vehículos robados en Medellín | Las bandas tienen funciones especializadas: unos miembros roban, otros desguazan y cambian papeles. FOTO CORTESÍA DE LA POLICÍA
POR NELSON MATTA COLORADO | Publicado el 07 de abril de 2012

En Medellín y el Valle de Aburrá nadie se roba un vehículo que no esté negociado con antelación en el mercado negro, tal es la verdad que conocen los investigadores de la Policía y la Fiscalía, y la táctica que aplicaba un experto en el tema: alias "El Pecoso".

Era un tipo de intensos ojos verdes y cara enrojecida por el sol, jefe de una de las bandas de ladrones más temidas del área metropolitana, a la cual se le atribuye el hurto de al menos 31 automotores.

Entre los ilícitos del grupo, está incluso el robo de una ambulancia de Urrao (noticia criminal N°01744 de 2009) en Medellín, el 6 de noviembre de 2009, en la carrera 80 con calle 30; era una Toyota Land Cruiser que desmantelaron y vendieron en autopartes.

"'El Pecoso' también les robó carros a los alcaldes de Aguachica, Cesar, y de Arenal, en Bolívar", recuerda un investigador judicial.

Persiguiendo a la banda, las autoridades conocieron una ruta para el tráfico de vehículos usurpados, la cual comienza con asaltos en el centro de Medellín (268 denuncias ha recibido la Fiscalía por robos en esta zona hasta el 15 de marzo de 2012), Buenos Aires (140 denuncias), Robledo (138), Belén (132), Laureles (119) o Aranjuez (104).

Otros sitios de frecuencia en este delito son los barrios Santa Ana, El Mirador, Las Cabañas y Pachelly, en Bello; y San Pío y Los Naranjos, en Itagüí.

El botín es llevado a talleres del nororiente de la ciudad (Santa Cruz, Manrique y Aranjuez), donde les cambian la placa, alteran el sistema serial y regraban el número del motor y del chasis, entre otras manipulaciones que en el bajo mundo se denominan "hacer el buque".

Según el interés del bandido, el carro es desguazado y los repuestos y autopartes comercializados en el Centro; o, con los números de identificación ya cambiados, sale de Medellín.

Los reciben en Bolívar, Cesar y La Guajira (ver el mapa), y de allí algunos pasan a Venezuela y viceversa. Del vecino país entran unidades ilegales a Colombia, sobre todo camionetas Cherokee y Ford.

¿Adónde más van a dar los carros despojados en Medellín? Los investigadores han descubierto otras rutas que conducen a Cali, Pasto, Sucre y Córdoba.

En Montería, por ejemplo, "pagan ocho millones de pesos por una camioneta Toyota Fortuner robada aquí, ya con los papeles listos", explica un criminalista. En el mercado convencional, ese vehículo nuevo cuesta entre 85 y 126 millones de pesos, según la guía de valores de la Federación de Aseguradores Colombianos; usado, de 56 a 92 millones.

El criminalista agrega que cada vez que se produce un hurto, es porque los comercializadores ilegales le hicieron a las bandas un pedido de determinado modelo o repuesto. "Nadie va a robar pa' encartarse mientras aparece un comprador", precisa.

A "El Pecoso" le pagaban con dólares o cocaína líquida, para lo cual contaba con un socio que la vendía.

"Carne de cañón"
Los más apetecidos por la delincuencia, según los investigadores referidos de Fiscalía y Policía, son: automóviles Mazda Allegro y Chevrolet Optra; camionetas Toyota Fortuner y Land Cruiser; motos Yamaha FZ16 y YBR125, Auteco Pulsar y Discover, y Kimco Agility.

Con las motos de alto cilindraje se han presentado casos de extorsión, como el de un israelí, a quien le quitaron una Yamaha R1 en diciembre de 2010, por la cual le pedían un millón de pesos de rescate. La Sijín la recuperó en el barrio El Pesebre, pero no tenía la placa.

La banda de "El Pecoso" prefiere los Mazda 626 y 323, los cuales son encargados desde la Costa a sus "caravanitas", como llamaba a sus compinches.

El 6 de diciembre pasado, el CTI capturó a cinco presuntos miembros del clan, incluido el expersonero de Urumita, La Guajira, Ciro Molina Vence.

Por apelaciones del proceso, hoy están en libertad, aunque siguen vinculados al caso.

Como fenómeno curioso, en meses recientes se han detectado hurtos de modelos viejos en Bello, en especial de Renault 9, que después aparecen en veredas de los corregimientos San Félix, San Antonio de Prado y Altavista, usados para transporte particular ("chiveros").

Los automotores grises y blancos también están en la mira: son más fáciles de comercializar y de cambiarles el color, ya que el tono original sirve de base para el pirata.

"Los particulares que también son empleados en el servicio público, son carne de cañón", expone un criminalista, haciendo referencia a otro fenómeno dentro del problema.

La hija del vigilante Iván Londoño padeció esa realidad el pasado 8 de marzo, a las 5:50 a.m. Ella, fisioterapeuta y docente del Politécnico Jaime Isaza, se estacionó en las afueras del claustro en El Poblado.

"Aparecieron dos tipos con un revólver, ella les dijo que al menos le dejaran el bolso, y el del arma se la puso en la cabeza y la insultaba, mientras el otro se reía. A los 10 minutos me llamó llorando, 'papá, me robaron el carro'", narra Iván con impotencia.

El vehículo era un Chevrolet Spark azul 2011, un automotor que también se usa como taxi.

En lo relativo al servicio público, los hurtados no salen de la ciudad, sino que son desvalijados para distribuir los repuestos y autopartes. "Los transportan hasta el Centro, camuflados en electrodomésticos, carretas de chatarreros y de tracción animal", afirma un agente.

Diagnósticos diferentes
Las autoridades tienen puntos de vista distintos sobre la problemática, lo que refleja que el tema carece de un diagnóstico preciso y concertado.

El coronel Ramiro Riveros , comandante de Seguridad Ciudadana de la Policía Metropolitana, declara que "el hurto se ha reducido este año un 28 por ciento, gracias a la oportuna denuncia de los ciudadanos y a la articulación que tiene la Institución con las agencias, comercializadoras y de seguros".

La estadística policial arroja que hasta el 2 de abril, en toda el área metropolitana se presentaron 250 hurtos denunciados, 96 menos que en el mismo periodo del año anterior.

En contraste, en los registros de la Fiscalía aparece que, solo en Medellín, hasta el 15 de marzo se presentaron 1.568 denuncias por robo de carros y camionetas y 1.157 de motos.

En 2010, el ente acusador recibió 5.545 denuncias por hurto de carros y motos, y en 2011 aumentó a 7.258. De hecho, en ese año, los casos de automotores fueron el 64 por ciento del total de quejas formuladas por todo tipo de asaltos (11.335, contando casas, locales, fleteo, piratería y demás).

La diferencia entre la cifras de la Policía y la Fiscalía quedó expuesta en un Consejo de Seguridad en la Alcaldía de Medellín, el pasado 28 de marzo. "El Alcalde quedó muy preocupado", contó uno de los presentes.

El secretario de Gobierno, Mauricio Facio Lince , estimó que "la cifra de la Fiscalía es de denuncias, algunas no están confirmadas o materializadas como ciertas, por eso se analizan un año después; la Policía tiene casos ya comprobados".

Indicó que "a pesar de que este año tenemos una reducción del 23 o 24 por ciento, de todas maneras el tema sigue siendo preocupante".

El director de Fenalco Antioquia, Sergio Ignacio Soto , tiene otra perspectiva. "Lastimosamente hemos sabido que se ha venido incrementando el hurto de vehículos, lo cual produce zozobra", dijo.

Así es que roban
La delincuencia, además de los clásicos métodos del atraco y el halado de autos mal estacionados, viene aplicando otros sistemas para lograr su cometido.

Uno de ellos son los avisos clasificados, en general acompañados de palabras como "gangazo" o "moto mela".

"Cuando vi el aviso, me emocioné porque sería mi primera moto, pedían 3'50o.000 por una Pulsar 135", narra un comerciante de celulares del Centro, quien realizó la compra a un sujeto el pasado 17 de noviembre. "Parecía una persona de bien, me dijo que necesitaba la plata para arreglar el motor de una camioneta LUV en la que transportaba mercancía".

La dicha se le agotó el miércoles pasado, cuando lo detuvo la Policía en la avenida Oriental con la calle 57. "La placa era falsa y la moto robada", comenta con tedio el comprador, que se quedó sin vehículo y con una citación pendiente a declarar.

Al igual que a la docente, le tocará seguir pagando un préstamo por un vehículo que ya no disfrutará. El caso de la profesora es más grave, porque aunque espera el pago del seguro, adeuda 16'475.000 pesos.

En otras oportunidades, cuentan los agentes, el clasificado es una trampa para vendedores: los citan para comprarles el carro y los atracan.

Soto advierte que "hay una cantidad de denuncias que ha conocido Fenalco: en sitios donde hay congestión en horas pico, en los puentes que atraviesan el río Medellín, se presentan atracos en moto y despojan a la gente del vehículo".

Los "caravanitas", en cambio, actúan con frecuencia entre las 5:50 y 6:10 a.m., aprovechando los cambios de turno de la Policía. En ese lapso movilizaban un carro, ya sea al taller o por fuera de la ciudad.

A pesar de conocer sus movimientos, las autoridades no lograron expedirle una orden de captura a "El Pecoso"; sin embargo, en el reino del hampa las cosas se resolvieron de otro modo. Según la investigación, él hurtó una camioneta Toyota a un siniestro personaje y la mafia lo citó a descargos a un granero del barrio Alfonso López, el 10 de junio de 2011.

Antes de que pudiera escabullirse, los disparos con silenciador le cortaron el aliento. Pese a esto, los "caravanitas", dicen los investigadores, continúan en su ley.