HISTÓRICO
Las cartas a mano salen del olvido
POR PERLA TORO CASTAÑO | Publicado el 04 de septiembre de 2013
Entre enero y julio del año 2008, los escritores Michel Houellebecq y Bernard-Henri Lévy intercambiaron una serie de correos electrónicos que luego se convirtieron en un libro: Enemigos públicos.

Ambos perseguían dos objetivos comunes: rescatar el género epistolar en los tiempos de internet y narrar, en sus cartas, lo que significa ser escritor en nuestros días.

Un ejercicio similar habían realizado Roberto Bolaño y Rodrigo Fresán varios años atrás. En esta conversación, el propósito era claro: hablar del también escritor Philip K. Dick.

No obstante, estos no han sido los únicos experimentos que desde el ciberespacio han buscado revivir la experiencia de escribir y leer cartas, una parte de la vida que para muchos está en vía de extinción.

Desde Cuba, Estados Unidos y Colombia, varias personas relacionadas con el mundo de las letras adelantan proyectos digitales que invitan a las personas a escribir a mano y a enviar cartas escritas en papel. En Medellín se gesta uno de ellos. Se trata de Cartas a la carta, uno de los 60 proyectos de emprendimiento digital que reciben apoyo del MinTIC.

Carolina Calle, periodista, es quien está detrás de todo esto. Su idea es escribir cartas por encargo. Pero el objetivo que hay detrás es hacer periodismo, escuchando historias que luego se convierten en palabras escritas. Todas reales.

"Siempre he pensado que una carta nunca va a terminar en la basura. Las cartas tienen valor histórico", dice Carolina quien ya tiene varios clientes. "En este momento tengo 10 esperando sus encargos para las familias, parejas o amigos. Son cartas para varios amores. Es el amor en todo su esplendor".

Una idea cercana a la de Carolina, pero con un enfoque que se aproxima más a la literatura, también se adelanta en Cuba. Desde la Provincia de Sancti Spíritus, Liudmila Quincoses representa el proyecto Escribanía Dollz donde se escriben cartas de amor y poesía.

Otras personas también escriben e intercambian cartas como un ejercicio individual, una forma diferente de rendirle un homenaje a la memoria.