HISTÓRICO
Las cuatro reales locomotoras del crecimiento económico en 2014
  • Las cuatro reales locomotoras del crecimiento económico en 2014
Por FERNEY ARIAS JIMÉNEZ | Publicado el 11 de enero de 2014

Los pronósticos de crecimiento económico para 2014 en Colombia, oficiales, particulares y hasta internacionales, apuntan a que el Producto Interno Bruto (PIB) se expandirá 4,5 por ciento, algo así como 34 billones de pesos.

Pero, la visión sobre cuáles serán los principales impulsores desde la oferta, es diferente. El Gobierno insiste en que será la construcción, pero otros, alentados por el consumo interno, le dan mejores perspectivas al comercio.

En todo caso, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) sugiere una tasa de crecimiento será del 4,5 por ciento o superior. Esto lo impulsa la concreción de un ambicioso programa de inversiones públicas; la ejecución de proyectos financiados con el nuevo sistema de regalías; y una nueva institucionalidad en materia de concesiones viales, sin olvidar que será un año de elecciones presidenciales y legislativas.

Para la Cepal también juega a favor las negociaciones de paz con las Farc que tienen lugar en La Habana y el inicio del proceso de adhesión de Colombia a la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (Ocde).

Pese a esas consideraciones, no se puede olvidar que desde el año 2000, la mitad del PIB colombiano, estimado en 770 billones de pesos este año, ha correspondido al desempeño de cuatro sectores fundamentales: establecimientos financieros, comercio, industria y agropecuario.

Entonces, ¿cuáles son los retos y desafíos que tendrán estas ramas de la economía para crecer mejor que en 2014?

1. El comercio urge menosimposiciones
La participación de la actividad en el PIB ha oscilado entre los años 2000 y 2012 entre 11,6 y 12 por ciento, lo que para Guillermo Botero Nieto, presidente de Fenalco, demuestra que el sector es uno de los más importantes de la economía, y en especial en lo que tiene que ver en la generación de empleo.

"En lo corrido del gobierno Santos, el comercio ha generado el 44 por ciento de los nuevos puestos de trabajo, es decir que el mandatario nunca hubiera cumplido sus objetivos a no ser por el sector, y yo vivo con una molestia grande porque es una actividad que no la voltean a mirar y solo se piensa en la industria", dice.

Para el dirigente no se puede seguir mirando al desempeño económico con la óptica de 1940, porque todo cambió. Hoy lo importante son los servicios y el comercio, en que se darán los grandes cambios económicos de este siglo.

"Cuando vino la discusión de las tarifas de energía y la sobretasa de este servicio, le dieron los privilegios a la industria y no se los dieron al comercio, y una cadena de almacenes consume tanta energía como una capital de un departamento intermedio", pone como ejemplo Botero, quien asegura que el costo de la energía tiene un peso muy grande para la actividad.

Adicionalmente, para los comerciantes resulta preocupante este año algunas reformas legislativas que están anunciadas por el Gobierno y el Congreso y que terminan por trasladarle al sector privado tareas que le corresponden al Estado.

"Los particulares pagan impuestos para que el Estado haga ciertas y determinadas cosas. No entiendo por qué son los establecimientos de comercio los que deben hacer campañas para que las personas que van a conducir no consuman alcohol, eso lo tiene que hacer el Estado y no los particulares", explica.

2. El dilema de los bancos
La Asociación Bancaria y de Entidades Financieras de Colombia (Asobancaria) llama la atención sobre el dilema que tiene el sector, entre la solidez y la eficiencia.

María Mercedes Cuéllar, presidente del gremio, explica que con la expedición del Decreto 1771 de 2012, mediante el cual redefinió la composición del capital de los establecimientos de crédito, para que cuenten con elementos suficientes para solventar las pérdidas que se puedan generar en sus activos.

"Esta medida, sumada a una lista de iniciativas desarrolladas por las autoridades como murallas de seguridad para hacer de la banca un sector más seguro y sólido, han promovido una estructura más costosa que puede sacrificar la eficiencia del sector y el crecimiento del país", afirma.

Hoy hay consenso en torno a la necesidad de lograr que más personas accedan a servicios y productos financieros formales. Para ello, Cuéllar alerta sobre un desequilibrio que pueda afectar la oferta, en aras de alcanzar mayores niveles de profundización financiera y, con esto, una asignación más eficiente de recursos en toda la economía del país.

Hace poco el presidente de Bancolombia, Carlos Raúl Yepes, explicaba que la dinámica que se observará en 2014 en la banca, será similar al de todos los sectores de la economía, donde actúan las diferentes fuerzas del mercado, pero advertía del efecto derivado de la aplicación de las normas conocidas como Basilea III, que exigen un mayor capital para las organizaciones.

"Hemos venido con muy buenos resultados, la cartera el año 2012 creció el 25 por ciento, en 2013 será 18 por ciento y nosotros proyectamos 14 o 15 por ciento en cartera bruta para 2014. El tema es de mercado donde la liquidez es más restringida".

El banquero asegura que el fenómeno se verá en todo el mundo, por lo que el crédito se hará más costoso por las exigencias de capital y para evitar un sobreendeudamiento, las políticas serán más estrictas.

En los últimos 13 años el desempeño de los establecimientos financieros, seguros, actividades inmobiliarias y servicios a las empresas ha tenido una participación entre 19,1 y 19,8 por ciento del PIB, equivalente a unos 150 billones de pesos.

3. inversión que acelere el campo
"El sector agropecuario espera del Gobierno más inversión". Así resume Rafael Hernández Lozano, gerente de Fedearroz y miembro de la Junta Directiva de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), las prioridades del campo para este año.

Según el dirigente lo que se requiere es voluntad política para impulsar esa inversión que se traduzca en infraestructura y créditos para los productores. Aunque enfatiza que no deben ser créditos de corto plazo. "El campo necesita préstamos a cinco y diez años, con tasas de interés que no superen el cinco por ciento anual".

Otro reto planteado por el dirigente es reducir los costos de producción para conseguir mayor competitividad y aumentar los rendimientos. "Si se quiere un sector agrícola y ganadero productivo y competitivo, tienen que verse los recursos del Estado, porque los particulares no podemos hacer la tarea que compete al Gobierno".

Frente a los Tratados de Libre Comercio suscritos por Colombia y sus efectos en el sector agropecuario, el dirigente señala que lo que se hizo fue exponer a la actividad a una competencia global sin estar preparada, por lo que es un imperativo la inversión para mejorar la competitividad, porque lo que se ha visto es una multiplicación de productos agropecuarios del exterior.

Hernández también cuestiona el anunciado Pacto Nacional Agrario, promocionado por el Gobierno, pues a su juicio no es necesario ese tipo de instrumento para recoger las demandas y necesidades de los diferentes sectores del campo, que permanentemente son ventiladas por los gremios.

Pese al compromiso gubernamental de irrigar este año 3,1 billones de pesos en el sector, la cifra es calificada como insuficiente por Hernández, quien declara que no se puede pensar en términos de un año para impulsar la competitividad de una actividad con tantos problemas y rezagos.

"Esto no es de inicios en distritos de riesgo, ni en vías terciarias, lo que se necesita es una continuidad hasta terminar lo que el campo requiere", puntualiza.

4. ¿Industria?, sí, pero del primer mundo
Para Carlos Enrique Moreno, presidente de la organización Corona, "es necesario tomar a cada una de las empresas que tenemos en el país, muchas de ellas de tercer mundo y llevarlas al primer mundo".

Pero, ¿cómo se hace esa transformación? El empresario explica que en ello son fundamentales cuatro pilares: implementar prácticas avanzadas de administración, incorporación de tecnología; líneas de crédito orientadas a transformación productiva; y articular esas empresas con sus respectivos mercados, lo que se traduce en una relación expedita entre el comercio y la industria.

Otro interrogante que surge es, ¿cómo lograr que empresas de tercer mundo en la agricultura, el comercio y la industria pasen al primer mundo? A juicio del empresario una forma es agrupar en clústeres (encadenamientos sectoriales), porque así es más fácil lograr transformaciones económicas, que yendo de empresa en empresa.

Para impulsar ese salto industrial es necesaria una política de Estado e instituciones que la promuevan y desarrollen, similar al modelo ejecutado por Corea, Alemania y Malasia. En esas naciones, ejemplos globales de industrialización, definieron objetivos claros, pero también trazaron herramientas de política y cómo alcanzar un desarrollo sectorial.

Pero aun dando este salto, quedan tareas pendientes añade Moreno. Plantea acciones complementarias como las zonas económicas especiales, implementadas en otros países y que serían corazón para actividades como la petroquímica y la carboquímica.

"Tenemos carbón en todo el país y reservas gigantescas, ojalá hubiera unas zonas económicas especiales que favorecieran el desarrollo de esos negocios", pone como ejemplo el presidente de Corona.

Adicionalmente, sugiere fortalecer un comercio enfocado en modernizar cadenas pequeñas y medianas a las que se les permita crear centros comerciales, con lo que el aparato productivo tendría oportunidad de vender más.

Las iniciativas propuestas por Moreno solo serán efectivas si existe seguimiento. "Para ello existen mecanismos de control e indicadores a modo de semáforo con lo que se facilita el avance y retrasos en cada etapa de los diferentes objetivos de los programas".

Así las cosas, si se contara con un programa integral de transformación empresarial, no solo de transformación productiva, habría cómo hacerle frente al fenómeno de desindustralización que observa el país con altos costos en pérdida de empleos y competitividad