HISTÓRICO
Las dos caras de alias "el Rolo"
  • Las dos caras de alias "el Rolo" | Róbinson Sáenz | Yeisson Esmirt Velásquez Pino tiene dos condenas en su contra. La primera es de 37 años de prisión y la segunda, de 50 años. En ambos casos el delito es homicidio agravado. Ahora debe responder por fuga de presos.
    Las dos caras de alias "el Rolo" | Róbinson Sáenz | Yeisson Esmirt Velásquez Pino tiene dos condenas en su contra. La primera es de 37 años de prisión y la segunda, de 50 años. En ambos casos el delito es homicidio agravado. Ahora debe responder por fuga de presos.
José Guarnizo Álvarez | Publicado el 18 de junio de 2011

El jefe del combo del barrio La Sierra se paró detrás del atril, tomó el micrófono y, mirando al presidente Álvaro Uribe Vélez, leyó una carta en la que se comparó con Gaitán: "Yo no soy un hombre, soy un pueblo", dijo.

Eran las palabras de un muchacho menudito, de piel blanca y unos ojos zarcos que se agazapaban detrás de una gorra gris. Un pelao al que le decían "el Rolo".

La escena tuvo lugar el 24 de octubre del año 2009, en un consejo comunitario al que asistió el pleno de las autoridades de Medellín, y en el que dos líderes de bandas del barrio La Sierra y Villa Turbay, de la Comuna 8, se comprometieron a no disparar más.

Tiempo después, en febrero del año 2010, ese mismo joven se despachó ante un periodista de EL COLOMBIANO.

"Nosotros aquí no tenemos combo, nosotros somos los muchachos", dijo después de pasearse por el barrio entregando billetes de dos y cinco mil pesos.

Luego, hizo una pausa y acentuó el tono de la voz: "Aquí somos loooooooos muchachos del barrio. Aquí nosotros no manejamos señores. Manejamos independencia. Nosotros somos muy demócratas".

Acto seguido, "el Rolo" hizo un giro en su discurso, como develando su propia idea de democracia: "Nosotros somos los que decidimos a quién matamos y a quién no".

Pero los pactos de paz se rompieron, luego de que asesinaran a dos hombres que se habían sentado en la mesa a negociar: Gabriel Ángel Estrada Campuzano, conocido como "Lelo" y Andrés Felipe Gutiérrez, alias "Orlandito". Y la guerra comenzó de nuevo.

"Ese pacto se daña y se reactiva la violencia armada. No significó que durante el pacto no se violaron los Derechos Humanos. Hubo desplazamiento forzado, reclutamiento de niños y adolescentes. Simplemente que no se agredían entre ellos, pero el control social, económico y del espacio físico fue continuo", recuerda un funcionario de la Personería de Medellín.

Alias "el Rolo" comenzó a ser investigado por su participación en homicidios selectivos. El 2 de marzo de 2010 fue capturado y el domingo 31 de octubre, en la mitad de la visita conyugal, se fugó de la nueva cárcel de El Pedregal, junto con cinco reos más. El lunes 7 de junio cuatro policías alcanzaron a esposarlo, en La Sierra, pero unas 70 personas lo liberaron. Y él, atado de manos y todo, se fue.

En palabras del propio general Yesid Vásquez Prada, comandante de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá, así fue que comenzó a "tejerse la novela".

"Un mecenas del barrio"
"El Rolo", o mejor Yeisson Esmirt Velásquez Pino, nació el 14 de febrero de 1982. Según la Oficina de Paz y Reconciliación de la Alcaldía de Medellín, este hombre se desmovilizó con el Bloque Cacique Nutibara de las Autodefensas Unidas de Colombia, el 16 de diciembre de 2003.

Yeisson se presenta como un lavador de buses y un líder barrial. Así lo dijo en audiencia la primera vez que fue capturado.

Es, además, hermano de Edwin, otro desmovilizado conocido como "Cascarita", a quien asesinaron en la noche del lunes 20 de noviembre de 2006, cuando salía de estudiar. Ese día, a "Cascarita" le econtraron una pistola, pese a las restricciones que tenían quienes habían dejado públicamente las armas.

Una vez "el Rolo" se desmoviliza, se vincula a las actividades de la Corporación "La Sierra con futuro", una organización creada por Edwin Tapias, otro líder reinsertado (hoy condenado por el delito de concierto para delinquir) con quien se enemistó desde entonces.

Según el Sistema de Información para la Reintegración -SIR-, de la Presidencia de la República, "el Rolo" estuvo inactivo (es decir que no asistió a ninguno de los servicios ofrecidos por el proceso) desde el 21 de agosto de 2008 hasta diciembre de 2009.

"Durante enero y febrero de 2010 registra asistencias a actividades de atención psicosocial, y a partir de allí ha estado desvinculado totalmente del proceso".

Hasta ese momento, a Yeisson no le figuraba en su historial ni siquiera una infracción de tránsito. "Se mostraba como un benefactor, como un mecenas de la comunidad", asegura Fernando Quijano, director de la ONG Corpades.

"Le tengo un testigo, yo acabo de sacar de mi bolsillo, para una señora de unas cuantas casas arriba, pa' que le diera desayuno a sus hijas y fueran a estudiar. Eso lo hago frecuentemente, porque yo también soy pobre", dijo "el Rolo" en aquella entrevista a este diario.

Yeisson se mostraba muy seguro de la aceptación de la que supuestamente gozaba: "Todo el barrio está a favor mío. Usted sabe que nosotros los líderes no somos monedita de oro para nadie, tenemos nuestros enemigos, nuestras contras. Yo no hablo de un 100 por ciento que está conmigo, pero sí de un 99 por ciento".

La otra faceta
Pero fue desde la Fiscalía 127 Seccional de Medellín, que comenzó a revelarse la otra cara de la moneda.

Un testigo le dijo a ese despacho que había visto a alias "el Rolo" participar del homicidio de Óscar Darío Ramírez Sepúlveda, conocido como "el Mosco", "Alex" o "Pupis".

Como consta en el expediente, a "el Mosco" lo mataron el 11 de marzo de 2009, a eso de las 2 de la tarde, en un cafetal del barrio La Sierra, en el sector La Mirla.

Otro joven, al que apodan "Careniña", pudo escaparse herido, por entre el laberinto de callecitas que se dibujan en las lomas del barrio.

"El aquí acusado entró en compañía de alias 'Chiqui' y 'Ruso' y comenzaron a disparar. 'El Mosco' cayó en una zanja donde fue rematado", dijo la Fiscal al momento de imputar cargos.

Por el juicio desfilaron varios lavadores de buses de la terminal de La Sierra, asegurando que, para la hora del homicidio, "el Rolo" estaba con ellos ayudando a limpiar vidrios.

"No sé, tengo entendido que dicen que fue el Yeisson el que lo mató, pero no, ese día yo me acuerdo que me encontré con Yeisson y Jorge, a eso como de las 2 en la sequia, los convidé pa' mi rancho", dijo uno de ellos.

Sin embargo, de acuerdo al análisis de los peritos balísticos, los cuatro fragmentos de bala hallados en el cuerpo de "el Mosco" presentaban "características individuales que dieron identidad positiva con los cartuchos del arma que la Policía le incautó a alias 'Chiqui'", con quien, según la Fiscalía, "el Rolo" comandó el ataque.

Con otras pruebas en la mano, el Juzgado 4 Penal del Circuito de Medellín condenó a Yeisson a 37 años de prisión por los delitos de homicidio agravado, tentativa de homicidio y porte ilegal de armas de fuego.

Pero ese no fue el único hallazgo de la Fiscalía, en su tarea de reconstruir los pasos de "el Rolo".

Ya había caído la noche el 2 de junio de 2009, cuando llegaron los armados a una casita de La Sierra, donde vivían Marco Antonio Piedrahíta Zabala y Duvián de Jesús Ossa Gallego.

Tal como se pudo establecer en el juicio, "el Rolo" les había propuesto a varios muchachos, días antes, que se pusieran a su servicio. "Nosotros le dijimos que no. Porque estábamos trabajando en la finca y ahí mismo nos dijo que lo que no servía estorbaba", relató un testigo a la Fiscalía 9 Seccional de Medellín.

Marco Antonio y Duvián estaban entre los que declinaron pertenecer al combo. A su vivienda llegaron tres personas, entre ellas "el Rolo" y uno de sus hermanos: Andrés Felipe Velásquez Pino, alias "Yan". Alguien más se quedó afuera.

Duvián estaba recostado y Marco Antonio conversaba con su madre. "Cogieron a Duvián del cuello, le pusieron el revólver en la cabeza, le dispararon y ahí cayó a los pies de la madre de Marco Antonio, con la mitad del cuerpo hacia afuera de la casa", se escuchó en juicio.

"Por encima mío le dispararon a mi hijo (Marco Antonio) eso volvieron la casa nada", declaró, perturbada, la señora.

Por obvias razones, quienes fueros testigos del doble homicidio, debieron abandonar La Sierra, adonde habían llegado en el año 2001.

El viernes pasado, sin que hubiese clareado el día, a Yeisson Esmirt le cayeron mientras dormía. Los policías que participaron del operativo relataron que "el Rolo" comenzó a gritar para que lo rescataran de nuevo. Pero aunque los alaridos salían de su garganta, la asonada no llegó.

El mito se desmoronó y ese 99 por ciento de la gente que Yeisson decía tener a su favor, apenas si se asomó por entre las cortinas de las ventanas.