HISTÓRICO
Las Farc: del gramaje y el control de cocales a frentes narcos
Por JUAN CARLOS MONROY Y JAVIER ALEXANDER MACÍAS | Publicado el 09 de noviembre de 2013
Después de desembarcar de los helicópteros en la selva nariñense y navegar dos horas por río, los comandos Jungla de la Policía Antinarcóticos llegaron al improvisado astillero. Los uniformados dieron con su objetivo: un semisumergible gris oscuro, de 12 metros de largo y tres y medio de ancho.

Como les indicó el "informante" hace una semana, estaba escondido en una zona de manglares del corregimiento Papayal de Tumaco, a la espera de un cargamento de cocaína y de que subiera la marea para salir al Océano Pacífico.

No es la primera vez que las autoridades descubren estas versiones de "submarinos narcos". Pero si fue la más reciente evidencia que vincula a las Farc con el narcotráfico, que ha sido calificada por las autoridades y la DEA como el mayor cartel de drogas del país.

Una acusación que el grupo guerrillero ha negado siempre. Más ahora, en medio del proceso de paz con el Gobierno y a ocho días de iniciar en Cuba la discusión del problema de los cultivos ilícitos, el cuarto tema de la agenda (este se abordará porque el tercero en orden, fin del conflicto, ya empezó a discutirse en La Habana).

La propiedad del sumergible la atribuyó a la guerrilla el director de la Policía, general Rodolfo Palomino. Antes de destruirlo, la revisión de los uniformados determinó que tenía "capacidad para transportar ocho toneladas de cocaína, autonomía de navegación de seis días y era usado para el tráfico del alcaloide hacia Centroamérica, desde donde es enviada a Estados Unidos y Europa".

Aunque era de fabricación artesanal, tenía un sistema de radar, GPS, una planta eléctrica y un motor de alta potencia. Con esa autonomía, el equipamento y el color gris que lo hacía difícil de detectar en ultramar, los cuatro tripulantes podían navegar de ida con su "mercancía" a costas panameñas o de Nicaragua y regresar con dólares o armas, según agentes antinarcóticos.

El general Palomino reveló que el semisumergible estaba bajo custodia de la columna Daniel Aldana de las Farc. Dato que no es aislado, pues esa columna guerrillera aparece en los informes de la Policía Antinarcóticos como una de las 20 estructuras involucradas en las cadenas del tráfico de narcóticos (ver infográfico).

Para un investigador de esa unidad, no es una coincidencia que las Farc se hayan asentado, en 20 años, en esa región de Tumaco, donde hay cultivos de coca, marihuana y amapola, centros de producción, y zonas fronterizas y costeras usadas para el narcotráfico.

Coca en fortines de Farc
Un dato que confirma su versión lo entrega el Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. Según su informe del 2012, Tumaco, en cuya área rural se encontró la semana pasada el sumergible, es el municipio más cultivado con hoja de coca en el país: tiene 5.065 hectáreas.
El mismo estudio concluye que en Colombia continúa el descenso de los cultivos ilícitos. Al 31 de diciembre de 2012 había 48 mil hectáreas sembradas de coca en 23 de 32 departamentos del país. Una reducción del 25 por ciento respecto a las 64.000 hectáreas detectadas en 2011.
En contraste, las 163 mil hectáreas en el año 2000 mantenían a Colombia como el mayor productor de hoja de coca, título que hoy tiene Perú.

Para las autoridades no es casual que las zonas de retaguardia de las Farc sean las regiones con más cultivos ilícitos, según ese mismo informe de la ONU: Nariño, Putumayo, Guaviare, Cauca y Norte de Santander. Los únicos tres departamentos donde aumentaron los cultivos ilícitos, en 2012, también concuerdan con la presencia histórica de las Farc: Norte de Santander, Caquetá y Chocó.

Del gramaje al negocio
Si en un comienzo a las Farc se les señalaba de cobrar un "peaje" por cada kilo de coca que salía de los territorios que ocupaban, las autoridades colombianas e internacionales señalan que hoy controlan toda la cadena productiva: siembra de coca y marihuana, la producción de base de coca y cocaína en laboratorios y el tráfico. Esto mediante alianzas con narcos, bandas criminales y nexos con carteles mexicanos, como el de Sinaloa.
Exjefes guerrilleros, confirman la "traición a principios revolucionarios" para sucumbir a la ambición de recursos cuantiosos para sostener su aparato militar —unos 17 mil guerrilleros en 2002 (8 mil en la actualidad)— que el secuestro y la extorsión ya no conseguían.

Danys Daniel Sierra Martínez, alias "Samir", quien desertó cuando era segundo al mando del frente 5 de las Farc, reconoció que ordenó custodiar cultivos de coca y laboratorios en el Urabá antioqueño y chocoano. "Hasta 1989 se prohibió meterse en el narcotráfico. Pero luego llegó la orden del Secretariado de controlar el negocio y yo mismo organicé a los campesinos para que sembraran la coca... los mismos guerrilleros la sembraban y se obligaba a los cultivadores a venderle la base de coca solo a las Farc, bajo amenaza de muerte".

Agregó que lo mismo ocurrió en Antioquia, Córdoba y Chocó con los frentes 5, 18, 58 y la columna Mario Vélez. Estas confesiones las ha replicado ante la Fiscalía como postulado a la Ley de Justicia y Paz.

Según la Policía Antinarcóticos, los 20 frentes que identifica como dedicados al narcotráfico se han convertido en soporte financiero de los cinco bloques fuertes de las Farc: Comando Conjunto de Occidente, Sur, Oriental e Iván Ríos.

La Fiscalía también registra judicializaciones que involucran a la guerrilla con el narcotráfico. En marzo de este año, tras un combate, incautó cuatro toneladas de cocaína en un laboratorio en Timbiquí (Cauca). "La droga era enviada por el Pacífico a Estados Unidos. Allí se intercambiaba parte de ella por armas, municiones y explosivos, con destino a las Farc", señala un comunicado de prensa.

Desde el año 2000 el narcotráfico se convirtió en la fuente principal de financiación de las Farc. Aunque en los últimos 5 años descendió por la lucha antinarcóticos y la erradicación de cultivos ilegales. La Oficina de ONU contra las Drogas y el Delito indicó en 2012 que a las arcas de las Farc ingresaron, entre 2011 y 2012, un billón 755 mil millones de pesos. De esa fortuna, el narcotráfico representó el 51 por ciento de los ingresos (un billón), seguido por la extorsión (666 mil millones) y la "minería ilegal" (193 mil millones).

Por esos nexos, que confirma la agencia antidrogas DEA, en 2006, 50 miembros de las Farc —entre ellos los jefes del Secretariado, del Estado Mayor y cabecillas de frentes— fueron solicitados en extradición por Estados Unidos.

La acusación formal del Distrito de Columbia, que data del 1 de marzo de 2006, señala que "las Farc utilizan el narcotráfico para financiar el terrorismo y suministrar más del 50 por ciento de la cocaína que entra a Estados Unidos".

Las Farc niegan sus nexos con el narcotráfico y consideran los cultivos ilícitos como secuela del abandono estatal del campo. Con este panorama comenzará el 18 de noviembre la discusión, entre el Gobierno y la guerrilla, del complejo problema de los cultivos ilícitos.