HISTÓRICO
"Las Farc desaparecerán con la coca", dice Ospina
  • Colprensa, BogotáCamilo Ospina Bernal aseguró que sale del Ministerio de Defensa con la certeza de que se hicieron bien las cosas. Al jefe de esta cartera le pesa el hecho de que durante su gestión no se haya podido capturar a alguno de los cabecillas de las Farc. Sin embargo, confía en la labor de la Fuera Pública.
    Colprensa, Bogotá
    Camilo Ospina Bernal aseguró que sale del Ministerio de Defensa con la certeza de que se hicieron bien las cosas. Al jefe de esta cartera le pesa el hecho de que durante su gestión no se haya podido capturar a alguno de los cabecillas de las Farc. Sin embargo, confía en la labor de la Fuera Pública.
  • ArchivoUno de los momentos más complicados que tuvo que enfrentar el saliente ministro fue cuando soldados mataron a 10 policías en Jamundí, Valle.
    Archivo
    Uno de los momentos más complicados que tuvo que enfrentar el saliente ministro fue cuando soldados mataron a 10 policías en Jamundí, Valle.

  • El saliente ministro de Defensa, Camilo Ospina, se despide satisfecho.
  • Al jefe de esta cartera le tocó manejar el caso de Jamundí.
  • Asegura que la Justicia Penal Militar se debe transformar, por lenta.
Colprensa, Bogotá
Aunque el adiós está en el horizonte y el empalme con su sucesor (Juan Manuel Santos) está en marcha, el ministro de Defensa, Camilo Ospina Bernal, sigue empeñado en su tarea y en esa forma de ser que describe de memoria: "Tengo un perfil de persona que busca los resultados a través de los hechos, más que de las palabras".

A menos de tres semanas de marcharse, Ospina Bernal rompió su silencio para recordar los agitados meses en que se montó en este potro por el que han pasado ya tres jefes de cartera del actual Gobierno, no sin dejar en ellos marcas evidentes.

Este bogotano callado, que suena para recalar como embajador ante la Organización de Estados Americanos, asegura que los momentos más difíciles los vivió no sólo con los recientes hechos de Jamundí, sino en el caso del asesinato de Liliana Gaviria Trujillo, aunque si le tocara quedarse con uno solo, elegiría las largas horas de incertidumbre cuando ocurrió el secuestro de 23 policías en San Marino, corregimiento de Bagadó, Chocó.

A propósito de la Policía, el Ministro considera que aún no es el momento en que esa institución, como se menciona en diversos círculos, pase a manos del Ministerio del Interior y deje al de Defensa.

De su gestión y lo que se viene para el país, Ospina Bernal habló con Colprensa.

¿Se va con la conciencia tranquila?
"Me siento satisfecho, aunque esta es una actividad que ni siquiera da tiempo para pensar en ese tipo de cosas. Aquí hay que estar concentrado en lo que se está haciendo y sobre todo en la actividad diaria. Pero sí, me voy tranquilo".

¿Qué objetivos logró?
"Se trazó una política de seguridad democrática con un objetivo central: proporcionarle seguridad a la sociedad, eso se expresa fundamentalmente en la disminución de homicidios, secuestros y delitos comunes".

¿Qué le faltó?
"Falta mucho por recorrer, sobre todo al interior de las instituciones. Además, no tuve la suerte de entregarle al país un cabecilla de las Farc, pero hemos trabajado con la responsabilidad del caso, las condiciones están dadas y eso puede ocurrir en cualquier momento".

Después de su experiencia en el Ministerio, ¿cree que es posible una salida política con las Farc?
"Día tras día se les está quitando espacio, sobre todo, de que sigan deambulando por la selva. Se están haciendo operaciones en el Caguán y en el Meta. No veo en las Farc una posición distinta al sometimiento militar. No creo que van a negociar, mientras tengan opción de vida militar. Hay un tema en las Farc que me preocupa, su espíritu filosófico se ha perdido. Uno ve los grupos de izquierda peleando las elecciones y observa que las Farc no tienen un contexto político razonable. Eso hace que uno reflexione sobre el tema y que se de cuenta que están narcotizados. Las Farc desaparecerán con la coca".

¿Qué piensa del proceso con las Autodefensas?
"Ya están desmanteladas como lo que eran: una organización. Nos quedan grupos de criminales que operan donde hay corredores de movilidad de coca, esas son bandas de criminales y estamos procediendo a tratarlos como tal, con intervención directa de la Policía. Estamos judicializándolos".

¿Qué piensa el presidente Álvaro Uribe sobre todos los inconvenientes surgidos a raíz de los llamados errores militares?
"Frente a los errores y las fallas que se han cometido, el Presidente no puede estar satisfecho, ni lo va a estar nunca. Pero hay una cosa que él mismo dice: ante los hechos se pone la cara y, sobre todo, se le dice la verdad a la comunidad".

Uno de los propósitos del primer gobierno del Presidente era unificar la inteligencia, centralizarla. ¿Qué pasó con eso?
"La junta de inteligencia funciona a la perfección, estamos permanentemente intercambiando información. Hoy en día sería extraño que un informante cobrara dos veces a dos agencias distintas por su colaboración. Permanentemente estamos organizando operaciones conjuntas de inteligencia".

¿Cómo calificaría las relaciones entre la Policía y el Ejército?
"Las relaciones son buenas. Hay tensión en algunos de los niveles obviamente por los hechos que han ocurrido, pero la relación es buena a nivel de comandos, mandos regionales y locales".

Pero se escucha con mucha fuerza que hay una creciente tendencia en algunos sectores de la Policía para volver a ser dependiente del Ministerio del Interior y dejar de depender del de Defensa.
"En muchos países del mundo, la Policía está adscrita al Ministerio del Interior. Lo que pasa es que normalmente no tienen las situaciones de orden público que tiene el nuestro. No tengo conocimiento de esa iniciativa, pero sí prosperara tendría una consecuencia automática también sobre los mandos, quiere decir que tendrían que desaparecer los generales, los coroneles, los tenientes, y tocaría abrirle paso a los inspectores, comandantes de región, a los directores nacionales, es decir, la relación militar tendría que desaparecer".

¿Considera viable esa posibilidad de pasar a manos del Ministerio del Interior?
"En algún momento tendrá que pasar. No creo que sea ya. Mientras no terminemos de enfrentar la guerra contra el terrorismo será muy difícil que ellos puedan abstenerse de mantener los rangos y el sistema que tienen hoy porque es una Policía combatiente".

¿Cómo califica la labor de esa institución?
"La Policía cumple una función de control territorial muy importante, y más con la política de Seguridad Democrática. Tuvimos una fase inicial en la cual pusimos policías en todos los municipios. Ahora vamos a colocar efectivos en 400 corregimientos. Esto quiere decir, que las áreas de movilidad críticas del país van a estar cubiertas por la Policía. Eso implica que tiene que estar preparada para afrontar a los criminales de marca mayor".

¿No cree hoy que los hechos de Jamundí debieron causar algún costo en términos de cabezas dentro de la cúpula militar? De hecho, generales como Reynaldo Castellanos o Martín Orlando Carreño se fueron por mucho menos...
"Las salidas de Carreño y Castellanos fueron por circunstancias distintas a lo de Jamundí. El general Montoya está recién llegado, y es muy difícil hacerlo responsable de un hecho que venía fraguándose desde tiempo atrás".

¿Qué está haciendo el Ministerio frente a las denuncias de abusos y desapariciones de la fuerza pública en Antioquia?
"Hemos organizado una actividad bastante febril alrededor de las desapariciones en este departamento. Le solicitamos a la Fiscalía que nos brinde todo el soporte técnico para recopilar las pruebas técnicas, hacer las necropsias y recaudar testimonios. Necesitamos que haya claridad en estos hechos".

¿Hay un cambio de lectura suya hoy, frente a lo que pensaba con relación a la Justicia Penal Militar antes de asumir el Ministerio?
"Estudié el tema y llegué a la conclusión de que la Justicia Penal Militar andaba muy lenta. Hay un segundo hecho Constitucional y es el cambio en la Carta Política. Ésta ordena que la investigación se adelante mediante un Sistema Penal Acusatorio. Combinando los dos hechos, estamos haciendo un esfuerzo para cambiar la Justicia Penal Militar del sistema ordinario al acusatorio. Ya nos aprobaron los textos del Código Penal Militar y ahí tenemos que realizar los ajustes para que la Fiscalía nos sirva de soporte en la investigación y que eso quede en la ley de una vez por todas, por vía de la comisión administrativa".

Los hechos que le tocó enfrentar
Camilo Ospina Bernal, asumió el Ministerio de Defensa el 5 de julio de 2005, ante la renuncia de su antecesor, Jorge Alberto Uribe. Ospina se venía desempeñando como Secretario Jurídico de la Presidencia de la República.

Al frente de esta cartera, Camilo Ospina tuvo que enfrentar varias coyunturas difíciles que a continuación se mencionan:

-En diciembre del año pasado 29 policías fueron secuestrados por las Farc en el puesto denominado San Marino, en Bagadó, Chocó. Gracias a la presión de las autoridades los uniformados fueron liberados.

-En febrero de 2006 se conocieron las torturas a las que eran sometidos varios soldados del Batallón Patriotas de la VI Brigada del Ejército.

-En abril de este año fue asesinada en Pereira Liliana Gaviria Trujillo, hermana del ex presidente de la República, Cesar Gaviria Trujillo. El ministro de Defensa, Camilo Ospina asumió la investigación de este caso por orden directa del Presidente Álvaro Uribe Vélez, junto con el director de la Dijín, el general de la Policía Oscar Naranjo.

-En mayo de este año efectivos del Batallón de Alta Montaña del Ejército asesinaron a diez policías y un civil en el corregimiento de Potrerito, en Jamundí, Valle del Cauca. Ante la tensión entre ambas instituciones por este hecho, el ministro de Defensa, Camilo Ospina, tuvo que mediar para evitar enfrentamientos.