HISTÓRICO
Las sombras de Carranza
  • Las sombras de Carranza | Víctima de cáncer, Víctor Carranza falleció ayer tras una vida polémica como empresario de las esmeraldas. FOTO COLPRENSA
    Las sombras de Carranza | Víctima de cáncer, Víctor Carranza falleció ayer tras una vida polémica como empresario de las esmeraldas. FOTO COLPRENSA
Por JUAN CARLOS MONROY Y JORGE IVÁN POSADA | Publicado el 04 de abril de 2013

La mención de su nombre generaba rechazo o admiración. Para exfuncionarios judiciales que lo investigaron, estudiosos del conflicto y víctimas de las autodefensas, Víctor Carranza Niño era uno de los señores de la guerra en Colombia y gestor del paramilitarismo. Para otros, era el "zar de las esmeraldas", empresario de renombre, benefactor y conciliador.

Así quedó demostrado de nuevo ayer tras su muerte a las 11:45 a.m. en la Fundación Santa Fe, en Bogotá, donde permaneció tres semanas por causa de un cáncer de próstata.

Pronto se conoció un comunicado de los esmeralderos, en el que destacan su vida: "Nosotros los líderes y empresarios del gremio de las esmeraldas, lamentamos profundamente el deceso de nuestro gestor compañero y amigo".

Esa imagen de minero exitoso, que empezó a labrarse su futuro a pico en los socavones buscando esmeraldas en minas de Gachalá, de empresario generoso en Cundinamarca y Boyacá y generador de empleo, no la comparte otra parte del país.

La llamada "guerra verde" entre 1965 y 1990, que dejó más de cinco mil muertos, lo tuvo como protagonista. Según el libro "Víctor Carranza, alias El Patrón", del sacerdote jesuita Javier Giraldo y del congresista Iván Cepeda, Carranza salió fortalecido frente a esmeralderos rivales como Yesid Nieto y el mismo narcotraficante Gonzalo Rodríguez Gacha, alias "el Mexicano".

Incluso el pacto de paz se suscribió en 1990, en la sede de su empresa Tecminas, en Muzo. Desde entonces se empezó a vincular su nombre con algunos de los primeros grupos paramilitares en el país.

Según exparamilitares, en Meta y Vichada existió un grupo conocido como "los Carranceros". Luis Guillermo Pérez, abogado de un grupo de víctimas de paramilitares, aseguró que con la muerte de Víctor Carranza "las expectativas de justicia y reparación de las víctimas quedan en la impunidad total a pesar de decenas de testimonios que lo vinculan con la promoción del paramilitarismo en Colombia".

Sus líos judiciales
En agosto de 2010, mientras Carranza se movía en helicóptero o en vehículos blindados —con un séquito de escoltas bien armados— entre empresas y minas en Boyacá y Meta, su nombre volvía a sonar en los despachos judiciales. El viernes 13 de ese mes, en versión conjunta ante la Fiscalía, los exjefes paramilitares Daniel Rendón Herrera, alias "Don Mario"; Élkin Casarrubia, alias "el Cura"; Dúmar Guerrero, alias "Carecuchillo" y Manuel Pirabán, alias "Jorge Pirata", declararon que Carranza ayudó con su poder y dinero a conformar los grupos paramilitares en el Meta y Vichada.

Además, que hombres a su mando, conocidos como "los Carranceros", participaron junto a paramilitares enviados por Carlos y Vicente Castaño en masacres como la de Mapiripán, donde asesinaron a unas 60 personas en julio de 1997. "Vicente nos dijo que en Meta los financiaba era Víctor Carranza ", aseguró alias "el Cura", quien confesó que lideró a ‘paras’ de Urabá en esa masacre.

Alias "Don Mario" dijo en esa audiencia que en una avioneta de propiedad del esmeraldero, "La Rebeca", transportaban cocaína y también paramilitares heridos en combates con la guerrilla.

"Cartel en la justicia"
Jorge Molano, abogado del movimiento de víctimas del paramilitarismo, aseguró que los procesos que se adelantaron contra Víctor Carranza nunca llegaron a fondo porque "había un cartel dentro de la justicia que lo protegía y lo favorecía". "Conocemos que al rededor del caso de Víctor Carranza se hicieron amenazas a testigos, acciones indebidas de funcionarios judiciales, pérdidas de expedientes. Toda una maquinaria de impunidad. Incluso hemos recibido informaciones de cómo cuando una persona lo denunciaba en el Meta, en tiempo record él era informado de la denuncia que se estaba presentando", indicó Molano.

Pero en los últimos 20 años Carranza siempre negó todo tipo acusaciones. Aunque reconoció que se reunió con jefes paramilitares como alias "Don Mario", "el zar de las esmeraldas" repetía que "el poder mío es que tengo unos pesos, ganados con el sudor de mi frente. Así se lo he dicho a los paramilitares y a la guerrilla: yo no les suelto un peso porque lo mío es mío".

Uno de los fiscales que lo investigó en 1998 por el caso que lo envió a prisión por tres años (1998-2001) fue Virgilio Hernández, quien señaló a este diario en 2010 que "había pruebas que demostraban que Carranza conformó grupos paramilitares. Pero salí del país amenazado y al volver lo habían absuelto".

Por si fuera poco recientemente el Departamento de Estado de E.U., en un documento desclasificado, lo sindicó de haber permitido y colaborado con grupos paramilitares. Mientras sus enemigos morían, como Gacha o Yesid Nieto, Carranza se consolidó como empresario, el gran exportador de esmeraldas del país y ganadero: se convirtió en un hombre multimillonario. Incluso se codeó con políticos, reinas, monseñores y empresarios.

Su capacidad para escapar a la muerte fue casi un mito. Sobrevivió a un atentado contra su empresa Tecminas en Bogotá, en 1989. En marzo de 2010 y en julio de 2009 se salvó de dos atentados de película que le hicieron en carreteras del Meta, en los que atacaron los vehículos con fusiles, granadas y rockets. Tres de sus escoltas salieron heridos, mientras Carranza, disparando su arma a los 74 años, escapó ileso.