HISTÓRICO
Venden chucherías y cogen fama
  • Venden chucherías y cogen fama
Tatiana Eusse Vargas | Publicado el 08 de noviembre de 2012

Ala salida de las universidades, colegios, o en puntos estratégicos de los barrios, los vendedores informales llegan a ser protagonistas, viejos conocidos y hasta objeto de apegos entre estudiantes y vecinos.

Héctor Castañeda es uno de ellos. Antes de vendedor fue camionero, hasta que el desempleo lo tiró a la calle a buscar otra forma de ingreso. Según él "la plata está hecha, lo que hay es que conseguirla".

Héctor no tiene un puesto fijo pero en la 76, a la altura de Belén San Bernardo, todos los conocen. Algo similar le pasa a José Andrés Madrid, más conocido como "Mi rey", el vendedor de panserotis en la portería principal de la UPB, pues para algunos, pasar por este campus y no conocer este puesto es como no haber estudiado allí. En la chaza de "Mi rey" se ve siempre gente, puede ser por los panserotis, o por las papitas y los maduritos, que también son productos populares en Eafit, la Universidad de Medellín y la U. de A.

Por otro lado están las frutas y los jugos que no pueden faltar. En el caso de la Cafetería Aragón, se hacen filas para comprar los famosos jugos y malteadas. Según Róbison Vélez uno de los encargados, se venden alrededor de 400 diarios. Otros productos muy exitosos en estos locales, son los chicles, las chocolatinas, las bebidas y los cigarrillos, explica Hildardo Céspedes, un vendedor en la portería de Eafit.

Según Gabriel Jaime González García, el Subsecretario de Espacio Público y Control Territorial, en Medellín subsisten alrededor de 10.000 comerciantes informales regularizados.