HISTÓRICO
LATINOAMÉRICA CONTRADICTORIA
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    LATINOAMÉRICA CONTRADICTORIA |
Por DAVID E. SANTOS GÓMEZ | Publicado el 26 de agosto de 2013

América Latina tiene que describirse a través de sus contradicciones. Un continente abusado, igual por extranjeros que por élites locales, llega de nuevo a una disyuntiva tan típica de su carácter. Somos cada vez más ricos y al mismo tiempo cada vez más pobres.

Lo que estamos viendo en Colombia, mientras los agricultores denuncian promesas incumplidas de un gobierno centralista, no es una historia exclusiva. Por procesos diferentes que confluyen en la misma desigualdad, un buen porcentaje de Latinoamérica tiene a sus ciudadanos preguntándose por qué el desarrollo no los toca a ellos. Por qué, si por primera vez en décadas las noticias hablan de cifras económicas con un crecimiento llamativo, la vida del hombre de a pie no va mejor.

Brasil nos demostró masivamente el descontento de un país que ya se considera inserto en el ajedrez de los poderosos, pero que aún abunda en pobreza. Fue el más llamativo pero no es el único, porque la inconformidad puede palparse en cada rincón continental, de México a Buenos Aires, con políticas que parecen diversas pero que llevan al mismo punto.

El momento económico estrella del continente, cacareado en el interior de nuestros países y aplaudido por momentos desde Europa, parece desvanecerse en una cañería por los motivos de siempre. Gobiernos incapaces de redistribuir las riquezas e inserciones a marchas forzadas en proyectos de globalización a los que no se pueden responder por falta de infraestructura.

Han fallado por igual proteccionistas y aperturistas. No somos tampoco un continente caracterizado por su mesura y los extremos hicieron mella en jugar al todo o nada con la economía en momentos en los que las teorías dictadas por Estados Unidos fracasaron.

Falsos nacionalismos acabaron con la inversión extranjera y propuestas de globalización dejaron a los más pobres en condiciones de desigualdad para la competencia. Muy pocos, al menos con hechos contundentes, parecen haber defendido la necesaria tercera vía o el trabajo mesurado a largo plazo, en buena medida porque esa propuesta no es rentable políticamente.

Que América Latina atraviese por un mal momento justo cuando se supone que está en su hora de gloria es el resultado económico de un desmadre político. Con notables excepciones, el latinoamericano más que instituciones fuertes y duraderas quiere salvadores momentáneos que como por justicia divina acaben con siglos de injusticia.

Ese terreno fértil para el caudillismo y para la personificación de la política generó más problemas que beneficios en una tierra donde es regla de oro para el gobernante de turno destruir lo construido por el antecesor.

Aquí estamos, entonces, ricos pero pobres, en una falso progreso de marchas forzadas por los intereses de unos pocos en perjuicio de la mayoría. La economía es el terreno de prueba de políticas contradictorias que dan alegrías a corto plazo pero ahondan la brecha de la desigualdad.