HISTÓRICO
LECCIONES DE ESPAÑA
Por Francisco Santos | Publicado el 30 de marzo de 2013

Hace tres décadas un político liberal español, Juan Antonio Segurado, en un discurso en las Cortes (el Congreso) planteó un dilema que hoy Colombia enfrenta. Dijo entonces que si la política económica española no cambiaba España terminaría como un país de obreros y meseros.
La crisis española en parte tiene que ver con esa España que no tomó medidas para crear una economía exportadora como Alemania y se quedó con industrias como las de la construcción y el turismo que si bien son muy importantes son propensas a las burbujas y muy vulnerables a las crisis económicas mundiales.
Claro, durante esos años construyeron una infraestructura de primer mundo que nadie les puede quitar. Además, desarrollaron un estado de bienestar y una red de protección compleja que hoy es impagable y que está en el centro del debate económico y de la inexorable reestructuración que emprende el actual gobierno con un altísimo costo social.
Un ejemplo, el seguro de desempleo. Hoy ha creado una clase dentro de la sociedad española que prefiere trabajar unos meses y luego recibir los dos años de subsidio que el gobierno ofrece sin condición alguna. Los costos en la nómina para los empleadores formales que pagan este subsidio hacen que la futura creación de empleo en España sea muy precaria. Es más, muchos españoles prefieren quedarse en la casa los dos años y recibir los 800 euros y no salir a trabajar y recibir 1000 o 1100 euros al mes.
Sucede en Colombia, guardadas las proporciones, con el Sisbén o con los subsidios para desplazados. Muchas personas prefieren no tener un empleo formal de salario mínimo pues pierden el acceso a ese Sisbén 1 y 2 o a las ayudas que se otorgan a los desplazados. La lección es clara. Todo subsidio debe ser condicionado como el de familias en acción o debe tener un límite en el tiempo. De otra manera se convierte en una traba al esfuerzo individual de superación o a la formalización del empleo.