HISTÓRICO
LIBRO HUMANO
  • LIBRO HUMANO |
    LIBRO HUMANO |
Por DIEGO ARISTIZÁBAL | Publicado el 11 de septiembre de 2013

Cuando uno lee de repente una frase como: "No mezclo a los seres y los libros, porque intento tratar a los libros como ellos me tratan a mí, es decir, de hombre a hombre. Los libros son personas, o no son nada. Personas simplemente más abiertas a menudo (o que se abren más fácilmente) que las personas-personas", uno sabe que detrás de eso hay un gran señor.

La cosa se pone más interesante si luego lees que este mismo hombre, con el pasar de los años, ya no puede separar lo que le ha sido transmitido por las personas de lo que le han dado los libros. "No sé si he tenido el privilegio de conocer a hombres que me hablaron como buenos libros o me crucé con buenos libros que se confiaron a mí como hombres".

Ambas referencias son de Claude Roy, un escritor francés que fue importante a mediados del siglo XX y que apenas ahora conozco por un libro diminuto y fantástico que se llama "El amante de las librerías ", editado por José J. de Olañeta.

A lo largo de estas 49 páginas, que uno lee tan lentamente como puede para que no se acaben, hay una declaración de amor profunda por los libros de un hombre que en su caminata rutinaria a comprar el pan, las frutas, el día a día, no puede dejar de pasar por las librerías de segunda y sorprenderse con la conversación de un buen librero que le empaca, como si fuera pan fresco, alguna "novedad" legendaria. "Muerta es la morada en la que no entran cada día un nuevo libro y un nuevo visitante, nuevos amigos".

Sabemos que, sin duda, el dinero no hace la felicidad, pero ayuda a comprar libros, libros que, como dice Claude, son más unos amigos que unos servidores o maestros. Por eso es que al establecer una relación tan entrañable con estas personitas uno sabe que en caso de emprender un viaje a destinos ciertos o inciertos no es lo mismo hacerlo con la dureza de un Vasili Grossman que con las perversiones de un Pierre Louÿs. Cada viaje tiene su necesidad.

"Los hombres avanzamos por la vida, como por entre un oscuro bosque, en el cual, de pronto, brillan pequeñas y fugitivas luces", dice tan bellamente Hernando Téllez en su libro "Luces en el bosque ". Para mí los libros, cargados de ideas, de conceptos, son eso, pequeñas luces que todo el tiempo te están exponiendo finas verdades que van cambiando tímidamente en la medida que tú recorres, como nadie, tus propios momentos históricos.

Que este librito sea el pretexto para recorrer desde mañana esas librerías que en la Fiesta del Libro abren sus páginas para que la paciencia del caminante pueda leer hasta que le lata el corazón y sepa quién será, desde ese instante, el nuevo amigo que lo acompañará para callejear, para compartir entrañablemente la vida.