HISTÓRICO
Los días felices del Caballero
POR SANTIAGO HERNÁNDEZ HENAO | Publicado el 17 de marzo de 2012
Cuando mi madre me levantó el sábado a las 7:30 de la mañana para contarme, fue la primera vez que sentí dolor por alguien tan lejano como un desconocido, pero tan cercano como un héroe. "Se murió Andrés Escobar". Cuatro palabras duras para un pelao de 13 años.

Como muchos de la época, tenía el corazón hecho pedazos por la derrota de la Selección Colombia en el Mundial de Estados Unidos. Pero esa mañana de sábado se perdió un pedazo para cualquier hincha de fútbol. Se perdió con la muerte del hijo de don Darío y doña Bertha.

El pasado martes 13, Andrés Escobar Saldarriaga habría llegado a los 45 años de edad. O llegó, porque su imagen nunca se ha ido de la gente del fútbol. Hoy sus amigos y compañeros lo recuerdan. Su hermano Santiago, el que dirige con su corazón, cuenta cómo sería el ídolo de hoy.

1. UNA PELEA LO HACE DEBUTAR: J.J. CARMONA
"Cuando llegamos a los entrenamientos de la semana, Hugo Gallego era el encargado de manejar la línea. Por un gol que nos habían hecho la fecha anterior, comenzó a trabajarnos, y tuvo un alegato con Norberto Molina, quien era el titular y venía de selección Colombia. Y cuando ellos dos, con ese genio que se mandaban ambos, comenzaron a pelear, Gallego mandó a la banca a Molina, y llamó a este pelao que se hacía el bobito a un lado. Ese pelao fue Andrés.

Desde que jugó la primera vez se le vio la calidad, el fútbol que tenía. Yo jugaba con él, y en ocasiones nos íbamos al ataque solo con mirarnos. Yo ya estaba de salida, él de entrada, pero jugar con Escobar fue de las mejores cosas que me pasaron en mi carrera. Un orgullo y una alegría".

2. EL MEJOR EQUIPO FUE CON ÉL: RENÉ HIGUITA
"Muchas veces me preguntaron cuál fue el mejor equipo con el que jugué, que cómo haría una defensa ideal para mi puesto como arquero. No hubo un mejor equipo que La Selección Colombia en el Mundial de Italia 1990, por supuesto porque estaba Andrés junto al Chonto Herrera y Luis Carlos Perea.

Fue un zaguero que sabía mucho con el balón, un gran profesional, un caballero como todos le decíamos. Lo que jugó Andrés en esa selección fue mucho. Desde que jugó en Wembley con ese gol sabíamos que no iba a dejar el lugar. Yo he jugado con grandes futbolistas, pero nunca el profesionalismo de Escobar. Por eso fue diferente".

3. UN RECUERDO DEL COMPINCHE, EL CORONCORO
"Hablar de Andrés es hablar de calidad, caballerosidad, ejemplo, humildad y don de gente. No solamente nuestro departamento y Nacional perdieron con su partida, sino el país y el fútbol internacional, porque Andrés tenía todo el perfil para jugar en el balompié internacional. Desde que debutó para el fútbol profesional (eso fue por allá a finales del 87), Pacho me consultó, que yo qué opinaba acerca de poner a jugar a ese pelao al lado mío. Le afirmé que lo pusiera, que él era capaz, que yo le iba a ayudar no solamente guiándolo sino brindándole toda la confianza que él necesitaba para lograr su sueño.

Pacho confió en mi consejo y Escobar se convirtió en mi pareja por muchos años en el equipo, y en la Selección Colombia. El Flaco, como le decíamos desde ese primer partido, fue el mejor".

4. UN PUPILO QUE LO IDOLATRÓ: MARULANDA
"Solo me llevaba cuatro años, pero Andrés era como un ídolo para mí. Era muy joven, pero cuando llegué a Nacional, era aprender de uno de los mejores. Haber compartido plantel con un jugador de su calidad, un hombre que le daba vida a ese camerino que viví cuando joven. No había ningún entrenamiento, concentración, hasta partido, que no escucháramos su risa. Siempre manteniendo esa elegancia y ese señorío.

Es la persona de más trascendencia que ha pasado por el Atlético Nacional en los últimos 30 años. Era un 100 por ciento más de lo que fue como futbolista, y como jugador fue un grande: me tocó vivir sus calidades como persona y puedo decirlo sin temor. Jugué después de él, pero no lo remplacé. Lo digo como directivo que fui de Nacional, un fenómeno de amor y vínculo de un club con un jugador como el de Escobar con nacional no lo veremos más".

5. EL HINCHA QUE TIENE SU CARA TATUADA: PIPE
"Estaba pequeño cuando me fui para el Hotel Amarú, el lugar donde se concentraba Nacional. Estaban en las escaleras Andrés, Barrabás y Carepa Gaviria contando historias y riéndose. Se dieron cuenta de que estaba ahí, pero no dijeron nada, me hicieron partícipes, sin saberlo. Por eso siento que Andrés Escobar es el símbolo de los valores que quiero de Nacional. Por esas cosas lo tengo tatuado.

La hinchada lo quiere porque representa los valores del verdadero hombre de Nacional: la lealtad ante los colores por encima de todo.

Lo vi jugar, tuve ese honor. Pero para toda la hinchada siempre será el símbolo del verdadero jugador de Nacional".