HISTÓRICO
Los males silenciosos del comercio
Por FERNEY ARIAS JIMÉNEZ | Publicado el 07 de septiembre de 2013
La extorsión, la disminución de las ventas, el contrabando, la informalidad, la recuperación de cartera y algunas dudas tributarias, hacen parte del inventario de retos y dificultades que debe afrontar el comercio del país.

En el congreso de comerciantes, en Santa Marta, Fenalco denunció que, en el caso de las tiendas de barrio, hay amenazas diarias como la microextorsión, las visitas de delincuentes y faltan oportunidades de bancarización, que resultan atendidas por el gota-gota.

Sobre el contrabando, los comerciantes se declararon sorprendidos por el auge de un fenómeno que parecía extinguido. "Es un problema que creíamos se estaba extirpando, pero que últimamente ha resurgido con voracidad y con sevicia contra la estructura productiva", declaró Guillermo Botero Nieto, presidente de Fenalco.

En esta tarea concertada de buscar soluciones, hay que combinar fórmulas como la revisión de algunos aranceles, la disminución de los impuestos al consumo y la revisión selectiva de mercancías susceptibles de introducirse ilegalmente. El dirigente insiste en que "el contrabando existe por la presencia de muchos incentivos para ejercerlo. Si no se disminuyen, la pelea contra el contrabando está perdida".

Las particularidades
Si bien puede hablarse de temas transversales que aquejan al comercio, cada subsector observa aspectos puntuales.

Miguel Tobar Granda, integrante de la Junta Directiva de Fenalco y dedicado al negocio inmobiliario, señala que una de las dificultades en la propiedad raíz es el cobro de la cartera, pues las personas de los estratos medio y bajo tienen dificultades para cumplir con los tiempos pactados, lo que está obligando al sector a insistir para lograr los pagos.

Adicionalmente, hay una alta rotación de los inventarios de propiedades, porque la gente, para no incumplir, más bien desocupa los inmuebles. "Esa es una cosa de la que nadie habla y lo que es claro es que la clase media, el asalariado, está golpeado".

Sobre el monto de la cartera nadie da razón, pero se calcula que puede ser el 20 por ciento del total de los ingresos mensuales de las empresas y cada vez es necesario hacer más esfuerzos para recuperar el dinero. Según Tobar, el fenómeno es evidente en propiedades de estratos 2,3 y 4 donde los arriendos oscilan entre 300.000 y 600.000 pesos.

Para los negociantes de repuestos, accesorios y maquinaria, los Tratados de Libre Comercio (TLC) surgen como una amenaza, por el rezago en competitividad que tiene el país frente a los competidores y en especial frente a las multinacionales que tienen volúmenes de operación muy grandes y porque la posibilidad de competir está atada a estructuras muy livianas o a procesos ágiles. "Sin infraestructura de vías, transporte o puertos, las amenazas son muy grandes", sostiene Carlos Andrés Pineda, comerciante de autopartes e integrante de la Junta de la Cámara de Comercio de Medellín.

Pese a que ya hay acuerdos comerciales en vigor, Pineda admite que no existe una llegada masiva de repuestos, pero sin posibilidades de reducir costos y sin elementos prácticos de innovación los riesgos son mayores.

Otro inconveniente que plantea tiene que ver con las restricciones del comercio para realizar transacciones electrónicas. "Las empresas debemos guardar archivos de las facturas y documentos hasta por 10 años, según las normas, y estamos llegando al colmo de pagar bodegaje para atender esos requisitos".

Centros comerciales
Horacio Lince Calle, gerente de Unicentro Bogotá, asegura que la parte tributaria ha impactado mucho al comercio. "Al punto de tener que decir que estamos en un estado alcabalero que intenta obtener renta por cualquier lado. Nosotros como centros comerciales, como copropiedad, lo único que hacemos es albergar al comercio organizado".

Lince menciona la norma que obligó a los centros comerciales a pagar el impuesto de IVA por concepto de estacionamiento, que en caso de Unicentro Bogotá, alcanzó los 42.000 millones de pesos, de los cuales ha pagado 6.000 millones. "Otro problema que evidenciamos tiene que ver con la proliferación de centros comerciales, más de 40 se abrirán en Bogotá, con una competencia exagerada para los negocios".
El gerente de restaurantes Hot, Ancízar Gutiérrez Baquero, dice que esta actividad, que está en crecimiento, tiene claros los obstáculos que imponen algunos funcionarios al emprendimiento por la excesiva tramitomanía que hay en cuanto a documentos. Agrega que el capital de trabajo para adelantar la expansión es otro factor negativo, porque es complicada su consecución. "Hay demasiada carga tributaria para los negocios y en el caso del tributo de Industria y Comercio varía en cada población", comenta.

Las comisiones que aplican los bancos por el uso de las tarjetas de crédito siguen generando dificultades. "Son comisiones altas y se han podido negociar de forma diferencial y lo que pretendemos es que se fije una tarifa justa para todos los comerciantes, porque lo que se ve es que quienes tienen una mayor capacidad de negociación sacan más ventaja".

Hace 15 años las comisiones eran del 10 por ciento, así que lo que el comerciante tenía era un socio al 10 por ciento que muy poco hacía y por eso se ha dado la lucha que todavía no ha terminado, aunque se ha logrado reducir al 4 o 5 por ciento.

Germán Ricardo Castillo, gerente Eficarga, un operador portuario en Santa Marta, advierte de complicaciones entre los operadores y las sociedades portuarias, por las posiciones dominantes que arrinconan al operador y eso no ha permitido que se funcione de forma paralela y más bien lleva el negocio a niveles de subordinación que hace perder recursos valiosos.

Dice que en ese escenario son muchas las empresas que han desaparecido debido a que prevalecen los intereses de las grandes sociedades.