HISTÓRICO
Los microrrelatos de José son grandes
  • Los microrrelatos de José son grandes | Cortesía | Uno de los textos premiados de José Aristóbulo Ramírez Barrero fue el del I Congreso Iberoamericano Virtual de Turismo Ornitológico. Sus cuentos han sido galardonados en Extremadura, Sevilla, Barcelona y Valladolid, en España.
    Los microrrelatos de José son grandes | Cortesía | Uno de los textos premiados de José Aristóbulo Ramírez Barrero fue el del I Congreso Iberoamericano Virtual de Turismo Ornitológico. Sus cuentos han sido galardonados en Extremadura, Sevilla, Barcelona y Valladolid, en España.
Alejandro Gómez Valencia | Publicado el 04 de enero de 2011

Su historia podría ser la de muchos escritores frustrados a los que el padre les dijo "no" cuando contaron que querían estudiar literatura. A José Aristóbulo Ramírez Barrero le pasó y terminó graduándose como economista, una profesión que ejerció hasta abril de 2010 cuando, cerca de los 44 años de edad, le dio un giro a su novela... se dedicó a escribir.

El riesgo que tomó este bogotano ha sido más que bien recompensado porque el año pasado se ganó tres concursos de escritura en España y uno de sus cuentos fue seleccionado en otro certamen.

Ayer se conoció que además ocupó el tercer lugar en el concurso de microrrelatos Valladolid Internacional, también el país ibérico, que en su tercera edición tuvo como tema la pobreza y los microcréditos. El texto premiado de José cuenta la historia de una mujer que tiene una idea para aprovechar el extracto de semilla de chirimoya pero le falta el patrocinio.

Desde la Biblioteca Luis Ángel Arango, en Bogotá, donde permanece diez horas al día leyendo y escribiendo, José contó cómo su tesón y sus letras le dan gasolina para proyectos largos.

¿Por qué el encuentro a los 44 años con la escritura?
"Siempre la literatura ha sido mi pasión. Desde hace rato tenía esa inquietud y en 2005 me dio por escribir ficción. Me presenté en el concurso Bogotá, Capital Mundial del libro, y quedé finalista. A partir de ahí comencé a escribir, por allá en abril del año pasado se terminó mi contrato en el Ministerio del Medio Ambiente, tenía pereza de emplearme y entonces me dije 'voy a tomarme lo que queda del año para dedicarme a escribir a ver cómo me va'. No me quejo para nada".

¿De dónde le viene la vena literaria?
"Como a los nueve años leí Robinson Crusoe y dije 'esto es lo mío' pero cuando le dije a mi papá 'voy a estudiar literatura' casi se muere y me pagó Economía. Realmente mi pasión ha sido siempre la literatura, más como lector. Lo que pasa es que cuando uno lee mucho siempre tiene pena de lo que escribe. Si uno lee Tolstoi lo que uno escriba va a resultar ser malo. Por allá en 2005 dije 'que carajos voy a escribir' y me di a la tarea. Me publicaron lo del concurso de Bogotá y dije voy a seguir escribiendo".

¿Tiene decidido si se dedicará a la escritura como su actividad principal?
"Estos premios que me he ganado son como un aire para continuar. Por lo menos decidí que de aquí hasta abril terminaré unas cosas más elaboradas, relatos más largos. Por lo menos hasta abril que garanticé recursos para mantenerme porque es bonito pero uno tiene que comer".

¿Por qué se presenta a concursos españoles?
"Porque España es el que patrocina eso, aquí en Colombia hay muy poquitos. Me presenté al de la Cámara de Comercio de Medellín, a uno que se organizó en Córdoba. Además del concurso de Bogotá, quedé finalista en otro que organizó la Universidad de Popayán".

¿Pero tenía contactos literarios?
"En el Ministerio generalmente me pedían noticas y escribía para la revista de la Superintendencia Bancaria, pero notas económicas. Buscaba dejar alguna anécdota porque la Economía era muy aburrida. Buscaba escribir un cuentito no tan ladrillado para presentar los balances generales. Siempre tuve la inquietud".

¿Cuál es el género en el que se siente más cómodo?
"Me fascina el microrrelato porque me gusta el reto de escribir en cien palabras una historia".

¿Y cuáles son sus temáticas?
"Me gusta mucho la literatura infantil y juvenil. En eso he estado entre julio y diciembre, escribiendo cosas pensando en niños, en jóvenes. Siempre me encuentro cosas de magos y fantásticas pero para nada explorado, por ejemplo, el tema ecológico. Vamos a ver cómo me va".

¿Cómo le llegó la idea del microrrelato de la chirimoya premiado en España?
"Había tenido la posibilidad por allá en 2007 de hacer unos proyectos para bancos de mujeres. Eso siempre me ha parecido fascinante pero eso aquí como que nunca ha pegado. Faltando dos días para que se cerrera la convocatoria se me ocurrió la historia de la señora que tenía una idea en la cabeza pero que no nunca la pudo llevar a cabo por una falta de oportunidad y con ese cuento del banco de mujeres ahí me salió lo de la chirimoya".

¿Tiene material para un libro?
"Tengo alrededor de 60 o 70 relatos cortos y unos 90 o 100 microrrelatos".