HISTÓRICO
Los Pepes, clave en muerte de Escobar
  • La finca La Manuela, una de las más preciadas propiedades de Escobar y que llevaba el nombre de su hija, fue dinamitada por Los Pepes.
    La finca La Manuela, una de las más preciadas propiedades de Escobar y que llevaba el nombre de su hija, fue dinamitada por Los Pepes.

  • Don Berna hizo parte del grupo y reconoció reuniones con la DEA y la CIA.
Medellín
El próximo 4 de julio se cumplirán 13 años del crimen que permitió la unión de todos los enemigos del jefe del cartel de Medellín, Pablo Escobar Gaviria y su posterior caída.

En esa fecha de 1992, desde su reclusión en la cárcel de La Catedral, construida por sus hombres en Envigado (Antioquia), el capo decidió asesinar a dos de sus más cercanos socios: Fernando Galeano y Gerardo Moncada, narcotraficantes que gozaban de prestigio en el resto del cartel de Medellín.

Luego de un acuerdo con el presidente César Gaviria, el capo se había entregado en junio de 1991, pero todas sus guerras seguían vigentes. En Medellín se había enfrentado a la Policía y a los organismos secretos del Estado en una lucha que sembró de muerte los barrios populares y acabó con las vidas de miles de jóvenes.

Los conflictos con el cartel de Cali, que saltaron a la luz pública con la bomba que esa organización delincuencial puso en el edificio Mónaco y de la cual su hija Manuela salió con problemas auditivos, no se habían apagado con la entrega del capo a la justicia.

Para llegar a su entrega había asesinado, secuestrado y extorsionado a un Estado que terminó por ceder a muchas de sus condiciones, entre ellas la de no extraditarlo y permitirle crear su propia cárcel con guardianes elegidos por él mismo.

Durante su reclusión, según lo recuerda el periodista del Miami Herald, Gerardo Reyes, Escobar se dedicó también a perseguir a sus socios en el negocio de las drogas, por no contribuir con las cantidades cada vez más altas que exigía para mantener su guerra contra el Estado.

Por eso, tras la muerte de los jefes del clan de los Galeano, oriundos de Itagüí, hombres como Diego Fernando Murillo Bejarano, alias don Berna o Adolfo Paz, quien trabajaba para ellos y otros ex colaboradores de Escobar que buscaban venganza y protección, acudieron a los jefes del cartel de Cali Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela.

Con ellos, los hermanos Carlos y Fidel Castaño, y presuntamente algunos miembros de la Fuerza Pública, conformaron Los Pepes (Perseguidos por Pablo Escobar).

Los Rodríguez dieron pistas de su participación en el grupo y de la supuesta complicidad con el Estado, cuando antes de ser extraditados a Estados Unidos este año, reconocieron que entregaron a las autoridades los equipos con los cuales se realizó el seguimiento electrónico que permitió la localización de Escobar.

Según un testigo citado por Reyes, Los Pepes tuvieron relación con el Gobierno y las autoridades de Estados Unidos que operan en Colombia. "Era una relación cordial, de mutua conveniencia. Se compartía información", publicó el Miami Herald en octubre de 2000, sin que haya sido desmentido.

Amnistía Internacional solicitó a una comisión del Gobierno estadounidense que aclarara los nexos entre la CIA y la DEA con los hermanos Castaño debido a ese presunto intercambio de información que otros medios como el Philadelphia Inquirer y la revista Time, también reseñaron.

Los Pepes comenzaron su accionar a finales de enero de 1993 detonando dos carrosbomba en tres conjuntos residenciales en los que habitaban familiares de Escobar. En febrero destruyeron una casa finca con pinturas originales de artistas como Picasso y Dalí, y a mediados de ese mes incendiaron un depósito en Medellín que contenía una gran colección de carros antiguos.

Cada acto violento de Escobar era respondido con acciones de Los Pepes contra él y su red de apoyo. En menos de dos meses fueron liquidados cuatro abogados y un arquitecto cercanos al capo.

Uno de los golpes más fuertes fue el asesinato del abogado Guido Parra y su hijo. Entretanto, el Bloque de Búsqueda daba de baja uno a uno a los socios de Escobar, entre ellos a su primo Gustavo Gaviria, un aliado incondicional, muerto en la puerta de su casa.