HISTÓRICO
Maduro, el sucesor
  • Maduro, el sucesor | FOTO reuters
    Maduro, el sucesor | FOTO reuters
Por JORGE IVÁN POSADA | Publicado el 05 de marzo de 2013

E l hombre ungido para reemplazar a un "irremplazable", según analistas del país vecino, es el ya curtido político Nicolás Maduro Moros. Dentro del chavismo y específicamente en el Movimiento V República (MVR), como uno de sus fundadores, es visto como el llamado a que las banderas del bolivarianismo, que han gobernado a Venezuela desde hace 14 años, sigan ondeando.

La trayectoria para Maduro, en seis años, habla por sí sola: es el vicepresidente ejecutivo de Venezuela desde el pasado 10 de octubre, tres días después de que Hugo Chávez fuera reelecto como presidente. Cuando los idearios de chavismo parecían naufragar ante la exitosa campaña de Henrique Capriles, y la enfermedad mortal del caudillo que ya parecía cernirse sobre él, el nombre de Nicolás Maduro salió a relucir como el plan B ante el desenlace fatal.

Chávez premió su lealtad, Maduro juró como vicepresidente del país y antes de partir para La Habana, lo propuso como su reemplazo. Pero no solo la coyuntura habla de los quilates del incondicional Nicolás Maduro. Desde 2006 entró a participar del segundo periodo presidencial de Chávez como ministro de Relaciones Exteriores, después de que el finado mandatario le pidiera abandonar el cargo de diputado de la Asamblea Nacional Venezolana que ostentaba desde 2000.

Hecho en el sindicalismo
Nicolás Maduro Moros nació en una familia de obreros el 23 de noviembre de 1962, en Caracas. Desde joven bebió de las corrientes revolucionarias cubanas y chinas y como líder estudiantil se destacó por su formación maoísta. Trabajó como conductor de autobuses del Metro de Caracas y nunca fue a la universidad. Sin embargo llegó a ser reconocido como uno de los líderes sindicales más importantes del país vecino.

Según la agencia Efe, Maduro conoció a Chávez mientras éste cumplía condena en prisión tras el fallido golpe de Estado de febrero de 1992 debido a que su esposa, la abogada y actual procuradora del país, Cilia Flores, fue una de las encargadas de defender a Chávez y lograr que el presidente Rafael Caldera le diera la libertad en 1994. Según periodistas del país bolivariano, Maduro fue el único ministro que no se separó de Chávez las tres veces que fue operado en La Habana. "No le recomiendo a nadie que sea vicepresidente de la República (...) no es cosa fácil aguantarme", bromeó Chávez el pasado 10 de octubre. Tenía razón, ahora a Maduro también no le será fácil reemplazar al líder más importante que tuvo Venezuela en los últimos 20 años.