HISTÓRICO
MAQUILLAJE DE EVENTOS Y FIESTAS
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    MAQUILLAJE DE EVENTOS Y FIESTAS |
Por ANACRISTINA ARISTIZÁBAL URIBE | Publicado el 05 de agosto de 2013

Me parece que cada vez es más fuerte la imposición mediática del jolgorio que todos "debemos" sentir durante la Feria de las Flores. El exceso de promoción y publicidad de estos días provocado por la administración municipal y deliciosamente apoyado por los comerciantes, que literalmente hacen "su agosto", se extiende, además, como una cortina usada para disimular problemáticas de fondo.

Así como se hace tanto esfuerzo por "imponer" la fiesta y la algarabía, se podría hacer el mismo esfuerzo para involucrar a toda la ciudad en la solución de problemáticas estructurales como la convivencia y el respeto al otro.

No agrada ver la ciudad excesivamente escandalosa, ruidosa y maquillada para embellecer su cara, cuando no se pone el mismo empeño en solucionar problemas agobiantes como el hacinamiento que genera inseguridad, desempleo, conflictos de convivencia y graves dificultades de movilidad.

Los mensajes mediáticos se ocupan de inflamar un orgullo paisa que en el pasado significaba para la mayoría honradez (la palabra dada era suficiente), empuje y trabajo (legal y justo), respeto y solidaridad con el otro; pero que en este tiempo, aunque nos entristezca reconocerlo, no son características de esa mayoría.

Nuestros antepasados quisieron construir un tipo de ciudad, cimentada en ciertos valores. Pero la inmigración constante y el crecimiento sin autoridad que lo controle y organice hace que cada vez más se pierda la identidad generada por esos valores, la ciudad tenga menos dolientes y el que vive al lado ya no sea "el vecino" sino un desconocido.

Hace 20 años (1993) escribió el historiador Jorge Orlando Melo: "Los habitantes de Medellín, me parece, no están dispuestos a admitir que el proyecto de ciudad que promovieron sus dirigentes ha fracasado del todo". ¿Qué proyecto de ciudad se construyó, después de ese comentario, en estos últimos 20 años? El presente, por muy maquillado, no es lo que imaginaron los abuelos. Y no es por aguar la "fiesta" de estos días. Sino que hay que saber aceptar los problemas y hablar de ellos para poder solucionarlos. Los problemas no se evaden ocultándolos o minimizándolos, así como el cáncer no se alivia maquillando la cara del enfermo.

Entre otros, se necesita una autoridad que cumpla la norma y la haga cumplir; que entienda que la sobrepoblación y el hacinamiento nos están reventando; también la inseguridad, la inmovilidad, gravísimos problemas de convivencia e irrespeto al otro.

Además, Medellín no se puede sostener con fiestas, eventos y oleadas turísticas anuales (ya se preparan los alumbrados). Hay que buscar y promover más soluciones económicas de fondo y estructurales.