HISTÓRICO
MAQUÍLLATE CON LA ALMOHADA
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    MAQUÍLLATE CON LA ALMOHADA |
Por ÓSCAR HERNÁNDEZ M. | Publicado el 05 de noviembre de 2012

Si usted, desconocida amiga mía, sigue creyendo y utilizando todo lo que le vendan en pomos lindos y envases primorosos, respeto su gusto y respeto su decisión de gastar la plata en todos los mejunjes (también se dice así...) que le ofrezcan para mejorar la piel, desvanecer las arrugas y de paso limpiar la cuenta de ahorros. Le respeto todo lo que quiera hacer con sus pesos o con los de su marido y de su papá, pero permítame que le cuente algo que a lo mejor no le han contado.

El mejor maquillaje, dicen los expertos modernos, es el más barato y el más eficaz de todos. Se trata, simple y llanamente, de dormir bien. Pero no vamos a entender que dormir bien sea meterse en la cama un fin de semana y levantarse un lunes a trabajar. Dormir bien es no pasarse de las ocho horas ni rebajar nada a esas ocho reglamentarias. Claro que el verbo dormir entraña sus peligros y no quiero entrar en ellos porque entonces debería incursionar en los predios aquellos de la compañía.

O de las malas compañías, como decían nuestras mamás. Es decir, con los roncadores y quitasueños (no cae mal un poco de oceanografía para enfrentar el problema con Nicaragua) que deben pasarse a otra cama... pero de la misma casa. Total, que a cuidar el maquillaje, a economizar unos pesos y a dormir como dueña y señora de toda la extensión de la cama. O del catre si el presupuesto no alcanza para algo mejor.

PAUSA. Dos compañeros de viaje: un buen libro y un perro analfabeto...

MALOS y BUENOS. Nunca me ha gustado la frase aquella de "los buenos somos más". Y no me ha gustado porque soy enemigo de la mentira y quien dice semejante simpleza, simpleza peligrosa, no ha dedicado diez minutos de su vida a repasar los diez mandamientos. O cinco si la conseguidera de plata le deja tiempo. ¿Cómo es eso de que los buenos somos más? En la mitad de esta columna pensé en la PAUSA y creí que debía escribir allí una frase que me encontré hace días al lado de mis orejas, adentro de ellas:

LOS MALOS SOMOS MÁS PERO CON UNAS GANAS HORRIBLES DE SER BUENOS.

Eso podría servir para una corrección definitiva a la frase de los buenos que son no sé cuántos porque no los han contado ni hasta ahora han solicitado permiso para un referendo. Lo que sí deben hacer los BUENOS es fundar un partido para que en las urnas nos derroten por goleada a nosotros los pobres malos que nunca hemos tenido el valor de gritar ante el país que somos buenos.

Y no les hablo más de la Biblia porque voy a terminar de pastor. Sin embargo, no olviden que por allá en un rinconcito, el Maestro decía: ¿por qué me decís bueno?, y perdonen todo lo MALO....