HISTÓRICO
ME SALÍ DE LA UNIVERSIDAD
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    ME SALÍ DE LA UNIVERSIDAD |
Por RAMIRO VELÁSQUEZ GÓMEZ | Publicado el 31 de enero de 2013

Es una joven como muchas otras, eso sí, con cara de juiciosa y de tener muy claro su proyecto de vida. También de saber que en el camino aparecerán imprevistos.

Marcela Fernández desertó de la universidad. Sí. Comenzó Comunicación - Periodismo acá y en España. Quiere ser contadora de hechos, cronista y la academia no le ofrecía eso sino mucha información que, con seguridad, poco le servirá porque se olvida pronto.

Quiere narrar y narrar bien y eso no lo ofrece la mayoría de las facultades.

Su familia se sorprendió por la decisión, pero entendió sus razones y la respaldó. El miedo es el futuro: conseguir un trabajo sin título, sin un cartón, de esos que dicen mucho y no dicen nada (la rosca y la rosca política están por encima y hasta los políticos fabrican su título).

En su búsqueda encontró UnCollege, un movimiento social que está cambiando la noción de que ir a una facultad es el único camino al éxito.

Fue fundado por Dale J. Stephens por una razón que parece muy colombiana: estaba pagando demasiado para aprender tan poco.

Los interesados aplican por una pasantía o gap year de cuatro fases: tres meses en San Francisco (sede), tres en el extranjero, tres dedicados a un proyecto y tres en un internado. El trabajo se centra en cuatro áreas principales.

No es para todas las profesiones, lógico, pero sí para muchas de las tradicionales limitadas al bla, bla, bla...

La deserción de Marcela, y seguramente de otras marcelas, es la reacción ante el acartonamiento del sistema educativo, todos los ciclos incluidos ¿o quién no sabe de bachilleres que desertaron porque las aulas no les llenaban?

Creo que en periodismo y comunicación los programas contienen asignaturas que sirven para alargar la carrera y nada más. En otras disciplinas debe ser igual. La educación, pese a los notables avances tecnológicos, no ha logrado seguirle el paso a la sociedad.

Marcela tiene claro el camino. Aplicó al UnCollege y comenzó a viajar en pos de historias para contar. Y ha pedido colaboración de buenos escritores. Así espera aprender y pulirse, producir y ganarse la vida. Renunció a la universidad, no a estudiar y aprender.

Las reformas a la educación superior no pueden quedarse en la urgente financiación, órganos de dirección y participación estudiantil. Hay más temas que esperan estas y las siguientes generaciones.

Maullido: Se pone uno a pensar, ¿cuál será el barrio más seguro de Medellín?.