HISTÓRICO
ME SOLIDARIZO CON EMMANUEL ROJAS
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    ME SOLIDARIZO CON EMMANUEL ROJAS |
Por ANACRISTINA ARISTIZÁBAL URIBE | Publicado el 18 de febrero de 2013

A pesar de lo que Emmanuel Rojas sufrió durante los primeros años de su vida, y que hay unas imágenes que él quisiera olvidar, ellas lo perseguirán en una producción cinematográfica con la música y la espectacularidad y la puesta en escena y las imágenes en cámara rápida y en cámara lenta y en primeros planos que toda película supone, y le quedarán impregnadas para siempre en su memoria, porque a un cineasta se le ocurrió que esa tragedia era un excelente tema para una película, sin importar las consecuencias para el niño.

La vida del público puede seguir igual si no ve la película; pero, la vida de Emmanuel y su familia, no. Ellos sí se verán afectados. Solo que para esta sociedad arrodillada a la tiranía del mercado y la ambición, importa más "la libertad de expresión" que genera dinero a unos negociantes, que el desarrollo de una vida humana.

La decisión tomada, de permitir la proyección de la película aquí en el país, hace dudar de que en Colombia los derechos de los menores sean primero que los otros derechos. Eso no parece cierto. Y si eso le pasa al hijo de una mujer con reconocimiento público… ¿Qué pueden esperar los demás niños?

¿Los derechos a la libre expresión del cineasta se verán muy ultrajados si no se muestra la película en Colombia? ¿Es primero una película que una vida? ¿Que la vida de un niño?

Hay muchas dudas sobre lo de la negociación de Clara Rojas con la productora española, y más después de leer la entrevista que le concedió a Cecilia Orozco Tascón, en El Espectador. Pero suponiendo que hubiera intentado negociar, la jueza que permitirá que la película se muestre en Colombia debió calcular mejor las consecuencias para el menor: lo que descubrirá con la película, las posibilidades de bullying a las que podría verse sometido y lo que le puede causar ver imágenes que le recuerden una experiencia traumática vivida. El ICBF lo advirtió, pero a la jueza no le importó.

Si la "justicia" en este caso permite ver la película en el país, el Festival de Cine de Cartagena podría evitarse la emisión y las salas de cine podrían no proyectarla. Pero si ellos no son capaces de vetarla porque están más interesados en la platica que genera, que en solidarizarse con este niño, nosotros los ciudadanos de a pie podemos decidir no verla. Al menos a mí no me verán dándole un peso ni a la productora española ni a nadie.