HISTÓRICO
Morir con el pincel en la mano
Por LILLIANA VÉLEZ Y MÓNICA QUINTERO RESTREPO | Publicado el 21 de enero de 2013
¿Qué cumpleaños tan celebrado maestro. ¿Cuántos 80 celebró?
"Corté más de 20 bizcochos. Ya tengo una habilidad para cortar bizcochos. Fue tremendo el año pasado".

¿Qué hizo con tanto bizcocho, si usted se cuida tanto?
"No se puede uno cuidar. Por eso en los últimos dos meses, estuvimos poniendo cuidado. En régimen. Tampoco comer mucho. Aquí, no se puede la arepa, aunque me fascina. No se puede seguir en la rumba de la comida".

¿Cuál fue su mejor fiesta?
"La de Andrés Carne de Res que me hizo Sophia. Mis hijos me hicieron una fantástica en México durante la exposición. En cada lugar me celebraban e hice ocho exposiciones en total".

¿Qué será este año?
"No sé si contar, porque eso trae mala suerte. Me habían invitado a El Vaticano y resulta que no se hizo la exposición. Tengo cinco invitaciones a cinco museos. Exposiciones muy importantes, pero me da miedo decir, porque a veces hay problemas. Es de mala suerte decir".

¿Tendrán una temática especial?
"De pronto me da un interés especial y me lanzo exclusivamente sobre el tema. Últimamente no he sentido un tema que me llame la atención".

¿Qué está pintando?
"Nunca falta el tema. Los temas eternos, que es muy interesante. Todo en la pintura es hacer lo mismo, pero distinto".

¿Qué le parece tanto reconocimiento?
"Me siento abrumado, realizado de ver que se ha logrado esa comunicación con mi trabajo tan intenso he llegado a todos los niveles culturales: a mí el director me invita y esa es la persona que tiene una comunicación con mi trabajo, pero la persona que me encuentro en Rionegro y me dice maestro, me gusta mucho su trabajo, también tiene una comunicación conmigo. Me hablan con afecto y admiración, porque les dice algo. Eso muy pocos artistas lo han tenido".

¿Y que le parece que lo estudien tanto?
"Un honor y un placer. Un placer con estos dos libros. Santiago había escrito un trabajo muy completo. Todavía no he visto el libro, lo veré hoy. El de Cristian si lo leí y realmente es un ensayo muy serio y un documento. Es la explicación de la creación del estilo. Ya no es biografía, sino análisis".

¿No le dan ganas de escribir un libro usted mismo?
"Yo no tengo ni idea de escribir. A duras apenas escribo y sumo (risas)".

¿Y si tiene un escritor fantasma, que le ayude?
"Ya se ha contado mucho cómo empecé a pintar, ya sería excesivo".

¿Qué es lo primero que hace en el estudio?
"Primero me siento a analizar. Quince o veinte minutos mirando el cuadro, tomando baterías. No puedo llegar a coger el pincel. Uno tiene que dejar que llegue un derrame de energía sobre el aura".

¿Qué no le puede faltar para pintar?
"Siempre tengo todo. Todo viene de París. Hay un color que es básico e importantísimo, el verde de óxido de cromo. Tragedia grande: no había. Conseguí un tubo a medio terminar y con ese me estoy defendiendo. Nadie conocía ese color. Por eso hay que traer todo, para no tener sorpresas".

¿Su escultura favorita?
"Las del Partenón".

¿Cuál es la obra suya que más le gusta?
"De verdad que es el cuadro de Pedrito en el Museo de Antioquia. Es uno de los mejores cuadros, sino el mejor. Estoy encantado que lo tenga el museo".

Un museo que todo el mundo debería visitar…
"El museo más importante del mundo es el Louvre".

¿Y ya por cariño?
"(Risas) El Museo de Antioquia".

¿Usted ha dicho que ya es difícil no pensar en la muerte, cuando piensa, cómo quisiera morir?
"Con el pincel en la mano. Que me diera un ataque fulminante y yo con el pincel en la mano".