HISTÓRICO
MUCHO RUIDO Y POLICÍA A LA VISTA
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    MUCHO RUIDO Y POLICÍA A LA VISTA |
Por ÓSCAR HERNÁNDEZ M. | Publicado el 10 de diciembre de 2012

En buena hora, en muy buena hora, se habla de reformas al Código Policial. Y reformas en algo que atañe a la población en general, porque hay alguna que no es "en general" y es la que produce el ruido con sus altavoces a altas horas de la noche, es decir, en las horas bajas de la madrugada. Dije al comienzo que en "buena hora", para que los adictos al ruido frenen un poco su hambre de decibeles y se dispongan a escuchar sus músicas como Dios manda: en tonos bajos. Como le gusta a Él, según dicen los que se comunican con los ángeles.

La disposición contempla un acápite o reglamentación mediante la cual el agente policial puede entrar tranquilamente a la casa del escándalo, bajar el volumen al aparato y volver a su casa a dormir tran quilamente. Por supuesto que eso va a traer infinidad de casos menores y mayores de resistencia con frases muy conocidas como aquella de "esta es mi casa y yo puedo hacer en ella lo que me dé la gana"...sí, claro, lo que le dé la gana, como matar a su mujer a puñaladas o ensayar granadas de fragmentación en el solar de la residencia...

Y en el campo del humor podríamos pensar en situaciones extrañas, picarescas y hasta antológicas, como aquella de que el agente de policía no volvió a salir porque se había quedado en la sala bailando reguetón con la dueña de la casa...

PAUSA. Cuando pidas la mano de una mujer fíjate que ya no esté entre tu bolsillo.

EL AMOR. Cada quien tiene sus ideas y por supuesto que yo tengo o debo tener las mías. Por ejemplo, una frase que dije alguna vez ante amigos, cuando los tenía, causó cierto revuelo y mucha discusión porque si para algo servimos los colombianos es para el debate, menos para esos en los cuales hay que entregar setenta y cinco mil kilómetros cuadrados de mar y una república regalada hace un montón de años. En fin.

Esa vez dije: el amor está en la era terciaria... es decir, en la de los helechos, como esos que tiene en su finca mi amigo Juan Manuel Ochoa, por allá en La Unión, donde no se sabe cuál de los dos está mejor acompañado. Y sí, el amor no está listo. No se ha acabado de levantar, es decir, que el amor todavía está en "la cama" y para ser un sentimiento cabal, una totalidad humana servida por lo divino, debe salir de sus tibios lechos y entrar en los verdaderos terrenos del verdadero amor.

Pero, ¿cuál es el verdadero amor? Permítanme que una vez no me asome siquiera a una solución y que diga como en las viejas novelas publicadas semanalmente en diarios y revistas: continuará la próxima semana....