HISTÓRICO
Nacional, campeón de la Liga Postobón-I 2013
  • FOTO JUAN ANTONIO SÁNCHEZ-Enviado especial a Bogotá
    FOTO JUAN ANTONIO SÁNCHEZ-Enviado especial a Bogotá
Por JOSÉ FERNANDO SERNA OSORIO | Publicado el 17 de julio de 2013

Y ya lo ve, y ya lo ve somos campeones otra vez. Se escuchó en el estadio Nemesio Camacho El Campín por cuenta de los jugadores de Atlético Nacional y un puñado de hinchas verdes que se filtraron al estadio.

La fiesta la puso Independiente Santa Fe, pero la celebración fue para Nacional, que pese a que el estadio se tiñó de rojo para definir al campeón de este primer semestre, logró levantar el trofeo como el mejor de Colombia.
 
Luego del empate 0-0, el pasado domingo en el estadio Atanasio Girardot, la esperanza de los hinchas de Atlético Nacional era ratificar la buena campaña de visitante que tuvo durante el primer semestre, pese al inconformismo de algunos hinchas con el planteamiento táctico del técnico Juan Carlos Osorio.

Con el banquete servido y el plato futbolero en la mesa, los equipos saltaron al gramado de El Campín augurando un buen espectáculo. Banderas rojas y blancas y una espesa nube de humo enmarcó el inicio del partido decisivo.

Por el sector izquierdo fue Faríd Díaz el que empezó a proponer fútbol para el equipo verde con un centro que no encontró receptor en el área. En Santa Fe, la habilidad en la parte de adelante la puso Jéfferson Cuero quien en los primeros minutos incomodó la defensa verdolaga.
 
El partido, planteado de manera táctica desde el banco por Juan Carlos Osorio y Wilson Gutiérrez, técnico de Nacional y Santa Fe respectivamente, mostró a jugadores fuertes y con más ganas que fútbol. La repetición de faltas acompañaron los primeros 25 minutos de juego y esa poca producción hizo más tensionante el ambiente dentro de la cancha.

Con centros desde los costados, Santa Fe convertía en figura a Franco Armani, portero verdolaga, que tuvo que intervenir en repetidas ocasiones para evitar que su arco fuera vulnerado. En el arco del frente, Camilo Vargas era un espectador más.

La intranquilidad santafereña duró 35 minutos, hasta que se juntaron Macnelly Torres, Stefan Medina y John Valoy para empezar a tocar el balón y ganar el dominio. Fue al minuto 38 cuando en una jugada individual, Jéfferson Duque enfrentó la defensa cardenal y tras llevarse a tres jugadores definió al palo derecho de Vargas, que vio como el balón se fue al fondo de la red. Gol que prendía la esperanza y que estalló en júbilo verde para dejar callados a más de 42 mil espectadores rojos.

Así se fueron al camerino los dos equipos, uno con tranquilidad por el gol anotado y otro preocupado por tener que remar contra la corriente.

Segundo tiempo
En la etapa complementaria Santa Fe salió con todo a buscar el arco de Franco Armani. La defensa verdolaga tuvo que aguantar los embates y sin pestañear para evitar algún error.

En la parte de atrás Francisco Nájera, Alexis Henríquez y Óscar Murillo cumplían con su tarea y despejaban cuanto balón le llegaba a su área. Alexander Mejía y tras el ingreso de Diego Arias se juntaron en el medio campo con Stefan Medina y Faríd Díaz contribuyeron al trabajo de limpieza.

Omar Pérez no aparecía para los de la capital, Cuero intentaba incomodar y Gerardo Bedoya por poco pone el empate tras un remate fuerte que pegó en el horizontal. Armani se estiró y el grito de los hinchas rojos se ahogó cuando el balón se fue afuera. Era lo mejor de los locales hasta ese momento.

Al minuto 70 fue Jéfferson Duque el que nuevamente puso los nervios de punta para Santa Fe. Tras una jugada individual estalló el balón contra el palo vertical izquierdo de Vargas. Se salvaban los cardenales.

Wilson Gutiérrez puso toda la carne en el asador, mandó a la cancha todos los atacantes y descuidó la parte de atrás. Así Nacional aprovechó y Luis Fernando Mosquera en un contragolpe empujó el balón para marcar el segundo de la noche. Nacional conquistaba una estrella, esta vez en el estadio capitalino.
 
Se cerró la noche con algunos ataques en el desespero de Santa Fe, pero Nacional ya le había bordado la estrella doce a su escudo. Un grito que se repitió de nuevo en El Campín.