HISTÓRICO
Natalia París se volvió a enamorar
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    Natalia se volvió a enamorar |
Por Lilliana Vélez de Restrepo | Publicado el 19 de enero de 2013

Bella, sensible, simpática y muy entregada a su trabajo. Así es Natalia París, la reconocida modelo y empresaria que con el pasar de los años descubrió que ama más la música que el mismo modelaje.

Gracias a la música y “después de mil años sola y sin quererme enamorar”, como ella dice, el amor llegó a su vida. “Estoy empezando con un chico que es roquero, me quiero, nos queremos y estoy feliz”.

Son quince años al frente de su empresa de cosméticos, la que empezó con un bronceador y al que se le han sumado otros 20 productos. Perfumes, splashes, cremas y aceites hacen parte del portafolio de su compañía que por estos días estrena presentación.

¿Cómo se mantiene en forma, cuál es la rutina?
“Defiendo mucho los productos naturales, no las grandes marcas que están llenas de químicos y preservativos, esto lo evito a toda costa, incluso en la alimentación. Trato de comer comida orgánica, cero enlatados, cero embutidos o comidas procesadas que es por lo que la gente está teniendo cáncer”.

¿Usa recetas caseras?
“Por todo lo que me muevo, corro y viajo no siempre tengo tiempo. Hago algunas cosas como tomar azúcar en el hotel donde esté alojada y la uso para bañarme. Si hay miel, aprovecho y me hago una mascarilla, cosas prácticas”.

Además de su empresa, ¿a qué se dedica ahora?
“Tengo una hija preadolescente y ya sabes todo el tiempo que uno debe invertir en su niña. Además, hago música. Preparo todas las semanas mis toques de música y viajo a Punta del Este y México. Llevo seis meses de gira tocando en fiestas por toda Colombia. También diseñé unos jeans con el Exito. Hago de todo. Y fuera de eso me queda tiempo para hacer arrunche con mi hija en casa, modelar y hacer música”.

¿De dónde viene ese amor por la música?
“De toda la vida. Estudié solfeo, piano y música. Mi familia ha sido muy musical y melómana. Toda la vida soñé ser DJ”.

¿No cree que es una actividad muy masculina?
“Sí, pero hace cinco años cuando fui por primera vez a Ibiza había dos chicas que tocaban en la playa de manera espectacular y al regresar me dediqué a estudiar. Esta es mi profesión. Incluso más que el modelaje. Una pasión total”.

¿Cómo ha sido la reacción de la gente?
“Buena, aunque tengo un doble reto y es quitarle tanto prejuicio a la gente que tiene una imagen tan equivocada de lo que soy. Me toca batallar el doble para desarmarlos, para hacerlos bailar y sentir una buena música”.

¿Cuál es la imagen que quiere cambiar?
“La de los chistes que hacen de rubia tonta, de niña tonta. Ojalá todas las tontas hicieran cosas chéveres en la vida, hicieran empresa, se atrevieran a hacer cosas sin miedo a lo que diga la gente”.

¿Cómo es su pinta de DJ?
“Me gusta ponerme unos penachos de indio en la cabeza, zapatos cómodos, tipo tenis, nada fashion, lo más cómodo posible y lo menos llamativa. Me pongo ropa muy tapada porque no me gusta distraer la mirada, sino que la gente escuche una buena propuesta, que además es muy diferente”.

¿Cómo diferente?
“La música electrónica se la asocia con estruendo. Esto es diferente. Me gusta combinar ritmos latinos: la salsa, la cumbia, los tambores con un tono más fino, más aguantable al oído”.