HISTÓRICO
Ni los embargos servirían en la crisis de Interbolsa
Por GERMÁN JIMÉNEZ MORALES | Publicado el 15 de agosto de 2013
Pesimista y por partida doble. Así se mostró ayer el liquidador de la holding de Interbolsa, Pablo Muñoz, quien reconoció que podrá pagar una irrisoria fracción de los más de 520.000 millones de pesos que le reclamaron los damnificados del grupo que lideraba Rodrigo Jaramillo Correa. Su alternativa es perseguir los bienes de los presuntos responsables de esta crisis, para lo cual instaurará los procesos judiciales de rigor, pero su pálpito es que "tendré sentencias de embargos para enmarcar".

Al revelar los hallazgos de la auditoría forense que KPMG le practicó a Interbolsa, el agente nombrado por la Superintendencia de Sociedades afirmó que necesitaba ver bienes para embargar y rematar. El problema es que "les prestaron plata a sociedades de papel, como Giteco y a un mundo de aparecidos, que no se sabía qué tenían, sin balances y sin un solo reporte de bienes. A estos les soltaron hasta 300.000 millones de pesos, sin preguntarles cómo los iban a pagar".

El trabajo completo de la firma de auditoría -con todo y un archivo encriptado con las pruebas- será remitido por la Supersociedades a la Fiscalía, para que alimente las investigaciones de tipo penal que adelanta ese organismo.

Según Muñoz, muchas fueron las causas que condujeron al colapso de Interbolsa. Un grupo como este, que concentraba más del 35 por ciento del mercado bursátil, no cae por accidente ni de un día para otro. En su opinión, esa crisis fue la consecuencia de "una cadena de irregularidades y de torpes decisiones gerenciales".

Muñoz fue más allá y agregó que "creo que una forma de descalabrarse es por la falta de valores morales al interior de una organización. Eso algún día falla por algún lado".

Detrás de ese resumen, destacó que la holding de Interbolsa cometió errores, como haber metido 142.000 millones de pesos en malos negocios entre 2008-2012, y la decisión de sus socios de repartirse, legalmente, pero en un mal momento económico, 66.000 millones de pesos por concepto de dividendos. Así, sumó egresos de caja por 208.000 millones de pesos. Otro golpe, igualmente fuerte, fue la caída de su firma comisionista, que le reportaba el 84 por ciento de sus ganancias.

Detrás de ese panorama general hay, sin embargo, detalles relevantes para mencionar.

Los hilos de Fabricato
Para Muñoz, la presunta manipulación de las acciones de Fabricato fue uno de los análisis más abundantes que realizó la firma auditora.

El estudio de tipo forense rastreó las operaciones que Corridori y un grupo de empresas que coordinaba efectuaron entre 2010 y 2012, para presuntamente manipular la acción de Fabricato, cuyos valorizados terrenos constituían el mayor objetivo de la toma presuntamente hostil.

Muñoz declaró que "aquí la gente de Interbolsa no tenía ojos, sentimientos ni objeto diferente que darle plata a Corridori" y a firmas como Manrique y Manrique, P&P Investment, Manantial, entre otras, en una estrategia que también contribuyó a su quiebra.

Sus cuentas indican que a Corridori y su grupo le entregaron 93.000 millones de pesos, "con unas posibilidades de recuperación bastante parecidas a cero".

Muñoz advirtió que la auditoría forense permitirá vincular a las investigaciones a personas que presuntamente abusaron de información privilegiada en Fabricato, pues estaban vinculadas con empresas de Corridori y también trabajaban en la textilera antioqueña. Esa historia fue documentada con detalles por este diario, en los informes "El eslabón perdido de Corridori en Fabricato" y "Los hilos que Corridori movía en Fabricato".

KPMG afirma que "personas vinculadas a Fabricato y a sus accionistas participaron en las negociaciones de Ventas de Fabricato y en la realización de las operaciones Repo de Fabricato, incurriendo en un posible conflicto de interés por los siguientes motivos: ser beneficiario de la posible venta de Fabricato y participar en el presunto esquema de aumento del precio de la acción".

Cayó la joya
El desmoronamiento de Interbolsa también se asocia con los problemas que tuvo la joya de la corona del grupo: su firma comisionista.

Pablo Muñoz recordó que esta firma respondía por 84 de cada 100 pesos de utilidades del grupo Interbolsa. La mitad de los activos eran de la comisionista "y al quedar valiendo cero, la holding quedó valiendo la mitad".

Pero eso no fue lo único. El balance del liquidador señala decisiones puntuales que fueron desafortunadas. Así, de 56.000 millones de pesos que Interbolsa le metió a las acciones de Fabricato, hoy, por el precio en la bolsa, ese paquete ha retrocedido a los 8.000 millones de pesos.

A una de sus filiales, Interbolsa Brasil, le inyectaron 35.000 millones de pesos, "y terminó en un fracaso".

Como "fracaso absoluto" calificó el liquidador las apuestas que se hicieron con la filial que se abrió en Estados Unidos. Como "ambición desmedida" rotuló su ingreso al negocio de hipotecas, con Acercasa, en el que se comprometieron 30.000 millones de pesos.

Aunque el éxito les era esquivo, Interbolsa mostraba en sus estados financieros unos buenos resultados que se sustentaban en las valorizaciones. A pesar de no tener una holgada situación de caja, los accionistas mayoritarios, en una decisión que Muñoz califica como "torpe", se repartieron los 66.000 millones de pesos de los que se habló antes.

Pero hay más. La auditoría forense estableció que entre la comisionista de bolsa Proyectar Valores e Interbolsa existían "nombres comunes". Por eso, agregó, cuando se fue a pique Proyectar, "muchas de esas operaciones que ya se hacían con las acciones de Fabricato, la Bolsa Mercantil de Colombia (BMC) y Odinsa, automáticamente se pasaron a Interbolsa".

A finales de 2012 se hicieron evidentes la exposición al riesgo y los pocos frutos de la jugada con las acciones de Fabricato. El sistema financiero prendió sus alarmas, recogió sus créditos y le cerró el cupo de financiación a Interbolsa. Por eso, cuando la comisionista incumplió el pago de 20.000 millones de pesos se desató la intervención de la Superintendencia Financiera, según las explicaciones entregadas ayer por el interventor de Interbolsa.

¿Y la liquidación?
La recuperación de los activos de la sociedad, para honrar después las obligaciones, muestra un panorama inquietante para los damnificados.

Se vendieron negocios como Acercasa, "que dio una retribución menor"; se transó en 2 millones de dólares a Interbolsa Panamá. Se desmontaron las operaciones en Brasil, "en donde todo el capital está perdido, aunque sin problemas con el público", y lo mismo se hizo en Panamá. Por último, la filial en Luxemburgo está en quiebra.

Todo lo anterior se sintetiza en dos cifras claves: Muñoz destacó que la holding tiene pasivos por más de 250.000 millones de pesos y activos que nominalmente valen 160.000 millones.

Pero ni siquiera hay tal cantidad de "mermelada".

De los 160.000 millones de pesos que hay contablemente, las deudas del grupo Corridori representan más del 58 por ciento. "Esos bienes se persiguen, pero las posibilidades de recuperación son mínimas".

Quedarían unos 70.000 millones de pesos, en valores igualmente nominales, que tampoco son muy reales. Ahí están, por vía de ejemplo, unos Bonos Agua, tasados en 8.000 millones de pesos, que según Muñoz, no se sabe si están asentados a precio de mercado.

Lo importante de la auditoría forense es que servirá como pieza clave para las investigaciones que realizan entidades como la Superfinanciera, la Fiscalía y la misma Supersociedades. También sería un gran soporte para las acciones revocatorias y la recuperación de los activos de Interbolsa.

El liquidador no lo hizo explícito, pero la verdad es que si solo pudiera pagar los 70.000 millones, apenas se estaría salvando de esta crisis un poco más del 13 por ciento.

Algunos damnificados tienen menos esperanzas que otros.

En coche, por decirlo de alguna manera, van los inversionistas en los Bonos de Luxemburgo, a quienes el liquidador tiene la intención de pagarles con prelación, y en los que prácticamente se agotarían los dineros.

Por sustracción de materia se perderían, hasta hoy, los 75.000 millones de pesos que inversionistas le prestaron a Interbolsa y ésta última les garantizó con sus acciones.

En cuanto a los inversores de la cartera Credit, de la Sociedad Administradora de Inversiones (SAI), Muñoz señaló que esta llegó a manejar 500.000 millones de pesos.

De allí salieron 78.000 millones de pesos para la Clínica La Candelaria, en una triangulación en la que esos fondos pasaron a la holding. La representante de Credit reclamó hasta los intereses y, dijo el liquidador, se le olvidó que ya le habían pagado 27.000 millones de pesos. Al final del ejercicio de sumas y restas, quedan 51.000 millones de pesos, que se les reconocerían, pero sencillamente no hay con qué saldarlos.

A estos dos tipos de reclamantes también les toca hacer fila, como los otros, a ver en qué termina la venta de los activos, la recuperación de las deudas y la cacería de los patrimonios de los presuntos responsables de esta crisis.

El drama social evidente hasta en el mismo lenguaje que utilizó el liquidador de la holding de Interbolsa: "estamos en una situación semejante a la que se presenta cuando se está hundiendo un barco, que a todo el que se va a subir, le echan codo por aquí y codo por allá. Pero esto no es al que más codo dé, sino al que proteja la ley".

Siendo así, la ley tiene aún mucho trabajo para hacer.