HISTÓRICO
Niña asesinada por su padre por malas calificaciones era la mejor de la clase
Colprensa | Publicado el 25 de abril de 2013
Sus profesores y compañeros de estudio la recuerdan como una alumna ejemplar. La única nota baja que tuvo fue un 3 en Español, pero ya trabajaba para subirla. Nadie se explica qué desató la ira de su progenitor.
 
La favorita de la profesora. Así recuerdan los niños de grado segundo del colegio Monseñor Ramón Arcila a Melanie, la niña de 9 años que murió luego de ser golpeada salvajemente por su padre, supuestamente, como castigo por sacar una mala nota.
 
A Melanie, sin embargo, no le iba mal en el estudio. Su profesora, María Teresa Bolaños, no se explica por qué el padre de la pequeña la golpeó hasta la muerte, al tiempo que muestra sus calificaciones de las últimas semanas: todas en un promedio de 4 ó 5.
 
"Sólo sacó un 3 en español, pero eso no significaba que iba a perder la materia. Cuando vio la nota, me dijo: "profe, ¿puedo pasarla con las respuestas buenas al cuaderno?" y yo le respondí que si lo corregía, le subía la nota a 4", recuerda la maestra. Enfatiza que apenas el miércoles terminó de pasar las notas del primer periodo escolar, por lo que no se había entregado ningún reporte al padre de la menor.
 
Sin embargo, esa fue la explicación que dio el hombre a las autoridades. Melanie llegó gravemente herida la noche del pasado martes al hospital Isaías Duarte Cancino, por lo que tuvo que ser llevada a la Clínica Valle del Lili, donde falleció. Su padre se entregó a las autoridades y fue enviado a la cárcel mientras se adelanta en su contra un juicio por homicidio agravado.
 
Entre tanto, los compañeros de Melanie, un grupo de 41 niños entre los 8 y 10 años, sólo repiten frases que dan cuenta de la calidad humana y académica de la niña: "Buena compañera". "Nunca fue a la coordinación". "Siempre hacía las tareas". "Era la que primero acababa en clase" . "A veces nos daba copia"... son sólo algunos de esos recuerdos.
 
Para ellos, a su corta edad, todavía es muy difícil asimilar lo sucedido. Freddy*, quien se sentaba en el puesto detrás de Melanie, cuenta que uno de sus amigos se burló porque cuando sonó el timbre para el recreo, él tocó el puesto de la pequeña, como lo hacía todos los días. "Ella se quedaba terminando de copiar todo en el cuaderno y me pedía que la esperara. Luego salíamos a jugar", afirma el niño.
 
Desde que se enteraron de lo ocurrido, los profesores de la Institución Educativa Monseñor Ramón Arcila, ubicada en el barrio Marroquín II, han intentado manejar la situación con los pocos recursos que tienen. "Hemos dialogado con los niños, algunos han llorado mucho y los padres están preocupados", dice la coordinadora del centro educativo, Tirsa López.
 
Como respuesta a la tragedia, entre todos los estudiantes de la jornada de la mañana (un total de 536), reunieron dinero para comprarle un ramo a la pequeña. "El problema es que no sabemos dónde es el velorio. Entonces vamos a darle el dinero a la familia, por si necesitan pagar algo", señala López.
 
Tanto la coordinadora como la profesora afirman que nunca notaron señales de que la pequeña se encontrara en peligro. "Era muy callada. A veces llegaba un poco más retraída, pero no comentaba nada en el salón de clases", dice Bolaños.
 
Agrega que "no se sabía si tenía problemas en la casa, pues por acá nunca se aparecieron los papás. Solo una vez vino la madrastra a una reunión de padres de familia". Melanie salía todos los días de su colegio con sus dos hermanas, quienes están en 5° y 8° grado. Muchas veces llevaba "una 'coquita'" para almorzar algo con el refrigerio escolar que les entregan en la escuela.
 
La ausencia de Melanie ha generado varias explicaciones entre los niños. "Ella sigue en su puesto escribiendo, pero lo que pasa es que no la vemos", dice uno. Otra niña lo corrige: "No. Ella está en el cielo viéndonos todo el tiempo, pero nosotros no la vemos". El primero responde: "Pues claro que no la vemos, está en el cielo". A pesar de su corta edad, todos concuerdan en algo con la profesora: "la vamos a llevar en nuestras corazones".