HISTÓRICO
No hay cifra exacta de desaparecidos
  • No hay cifra exacta de desaparecidos | En Colombia reina la impunidad al respecto. Fotógrafas como Erika Diettes lo plasman. FOTO J. PÉREZ
    No hay cifra exacta de desaparecidos | En Colombia reina la impunidad al respecto. Fotógrafas como Erika Diettes lo plasman. FOTO J. PÉREZ
POR DANIEL ARMIROLA R. | Publicado el 29 de agosto de 2014

Los que viven esa ausencia en carne propia, la describen como algo peor que la muerte. Aún así, el flagelo de la desaparición sigue ocurriendo de manera usual en el mundo y las abismales cifras no parecen alarmar lo suficiente a la comunidad internacional como para que se logren avances y salidas.

Según la ONU, más de 42.759 personas estaban registradas como desaparecidas en 2012. Estas en 82 países, lo que habla de la gravedad del asunto. Hoy, con motivo del Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada, expertos en el tema recalcaron lo poco que se ha avanzado.

Como prueba de esto organizaciones distintas a la ONU registran cifras más altas, y las mismas admiten que, aunque manejan esos números, son aún más los casos no registrados. El Comité Internacional de la Cruz Roja tiene hoy día por desaparecidos a 52.000, pero su jefa de operaciones, Marianne Pecassou, afirmó que "hay muchas más personas en esta situación".

Colombia es la evidencia más emblemática de esto. Según la Defensoría del Pueblo, a 2011 habían más de 61.000 desaparecidos desde 1942, del que 16.655 serían por desaparición forzada. La Cruz Roja eleva el número a más de 70.000 en el país.

Las cifras, por tanto, son mucho más elevadas. En México existen más de 25.000 desaparecidos; en Sri Lanka, se desconoce dónde están 16.000 ciudadanos; muy similar a Perú con entre 13.000 y 16.000. Durante el conflicto de los Balcanes, se sigue sin tener noticias de 11.000 personas. Esto sin hablar de Irak, con 16. 548 casos; Guatemala, con más de 45.000 y Argentina, con más de 22.000.

Pero los números languidecen ante el drama del día a día que viven los familiares de esos desaparecidos. Desde Guatemala, Marcia Méndez, coordinadora de la Asociación de Familiares de Detenidos y Desaparecidos de Guatemala (Famdegua), explicó a El Colombiano ese sufrimiento.

"Para los familiares se trata de un duelo que nunca se cierra, es lo más doloroso que hay en el mundo. La desaparición forzada es uno de los crímenes más horrendos que pueda tener la humanidad. Desintegra sociedades y familias enteras", dijo.

Méndez creó, hace 30 años, dicha asociación ante las injusticias cometidas por las dictaduras en dicho país, que exterminaban y desaparecían toda oposición política.

"Nuestros familiares fueron detenidos durante los años ochenta, en su mayoría en el 84, cuando eliminaron el movimiento social de la Universidad de San Carlos. Los desaparecidos eran en su mayor parte intelectuales, estudiantes, obreros y campesinos. Eso fue durante la dictadura de Fernando Lucas García (78-82), Ríos Montt (82-83), y Mejía Victores (83-86)".

Para Méndez, hoy se presenta la desaparición en Centroamérica más por otro factor casi igual de amenazante, el narcotráfico. Aún con esto, este y otros países de la región tienen pocos mecanismos para aliviar o si quiera investigar la problemática.

"Hemos hecho muchas gestiones ante el gobierno para que responda qué le ocurrió a estas personas. También en el Congreso, donde tenemos el Proyecto de Ley 3590, que ninguno de los partidos quiso apadrinar", aseguró.

Aunque las razones han cambiado en Centroamérica, en el mundo se sigue dando la desaparición forzada por motivos políticos y "el problema continúa a nivel global. Muestra de eso es lo que ocurre en Medio Oriente y Asia".

Ante la perpetuidad de este flagelo en el mundo tanto Méndez como la Cruz Roja Internacional coinciden en que se debe denunciar aún más el problema, hacerlo visible y reconocer el drama de estas personas, tal como se hace con la conmemoración de hoy.

Y es que para la portavoz de la organización, Celine Buvelot, el mundo solo conoce "la punta del iceberg de este asunto", por lo que queda largo camino por recorrer.