HISTÓRICO
No limite a su Grinch
Por JUAN DAVID MONTOYA | Publicado el 19 de diciembre de 2012
Si usted es de los que no soporta diciembre por los tacos, la bulla, las novenas, los villancicos, el descontrol, las mil reuniones... siga paso a paso esta guía para fin de año. Tal vez no lo salve del fin del mundo; solo de la llamada noche buena.

Coja impulso con Gabriel Romero. Bullicio, pitos, sirenas, nostalgia... Si nadie lo abraza el 31 de diciembre, si es de los que piensa que con sus luces y colores la Navidad solo deja sinsabores, haga de la canción Maldita Navidad su banda sonora. "Se oye el grito de año nuevo y más aumenta mi pena", dice este porro que, paradójicamente, es uno de los temas más sonados en el repertorio decembrino.

Cierto es que con los meses que terminan en embre, los comerciantes empiezan su agosto. No ha terminado septiembre y ya tienen las vitrinas llenas de una nieve que nunca hemos visto en el trópico. Apoye una sana propuesta: diez meses al año son más que suficientes. Mejor terminar el calendario disfrazados en Halloween que echándole candela a un muñeco.

¿Qué tal dejar el pesebre cogiendo polvo? Ni los árboles de nieve artificial, ni los pesebres, ni las extensiones de luces multicolores son las piezas preferidas de los diseñadores de interiores. La razón es sencilla: el mejor lugar para los objetos navideños es el clóset.

Es importante en estas fechas hacer una campaña: ahorre energía. Ni se dan cuenta quienes creen en Santa Claus que el mundo se está calentando porque para diciembre, cuando dizque baja el viejito panzón por la chimenea, en el norte está haciendo un frío que no hace ni en Santa Elena. Por eso encienden luces, iluminan las ciudades y por un mes se hacen los de la vista gorda. Lo cierto es que gastar energía contribuye al calentamiento global y nunca se desperdicia tanta como estos días.

Piense en su cuerpo. Nada de buñuelos y natilla, haga dieta. La mejor manera de escapar al frenesí del chicharrón y las cinco cenas es empezar una dieta rigurosa justo cuando el calendario marque el mes 12. Dígale no a las hojuelas, el guarito, los tamales y la marranada. Sus arterias se lo agradecerán; sus amigos y familiares no.

Su bolsillo sonreirá si se gasta la prima en febrero. ¿Para qué gastarla en menos de una semana? Aguinaldos, cenas, los regalos para su familia, la de su esposa(o)... La lista de gastos es interminable y no volverá a ver tanto dinero junto hasta junio. Invéntese un cuento coherente sobre cómo diciembre es el resultado de una sociedad consumista (no es difícil, ni tan alejado de la verdad). Con lo que se ahorrará podrá pagarse las vacaciones a Tailandia que tanto ha soñado.

Para terminar, una dosis de verdad con el Niño Dios. Hay quienes dicen que los pequeños prefieren los mundos de fantasía, pero no haga caso. El asunto de quién es el que se toma el trabajo de llevar regalos hasta la almohada es tan polémico y traumatizante que no da espera. Un propósito: el 24 de diciembre recorra las calles de su barrio con un megáfono y conviértase en un portador de la verdad.