HISTÓRICO
No soy un santo, pero tampoco un diablo: Néider
  • No soy un santo, pero tampoco un diablo: Néider | Juan Antonio Sánchez, Manuel Saldarriaga | Néider asegura que en Colombia están saliendo más mediapuntas que volantes 10. Señala como ejemplos a Juan Quintero y Yulián Mejía.
    No soy un santo, pero tampoco un diablo: Néider | Juan Antonio Sánchez, Manuel Saldarriaga | Néider asegura que en Colombia están saliendo más mediapuntas que volantes 10. Señala como ejemplos a Juan Quintero y Yulián Mejía.
Wilson Díaz Sánchez | Publicado el 26 de noviembre de 2011

Lo único que no ha podido vencer es la timidez. Confiesa que a pasar de que lleva 18 años en el fútbol, todavía suda y siente pena cuando la gente le pide autógrafos o le solicitan posar para una foto. Con sus compañeros, en cambio, es de los que más bromea.

Néider Morantes es hoy un hombre maduro y reflexivo. Padre de Julián, Mariana e Isabela, a quienes les reitera la necesidad de estudiar, dice que el cuerpo aún no le ha hecho la señal para el retiro. A sus 36 años sigue desplegando talento. Vive el presente, pero tiene claro que no le gustaría ser entrenador, "porque en esta profesión, a veces, hay mucha falsedad".

Volver a la Selección Colombia es para él una posibilidad remota y todavía lamenta que no haya encontrado un técnico que le diera continuidad.

¿Qué piensa al mirar la tabla y ver al Envigado de segundo?
"Tranquilidad, sabiendo que esto no viene de hace seis meses, sino de mucho tiempo. Se han mantenido el cuerpo técnico y una base con jugadores de experiencia y otros jóvenes con talento. Eso es satisfactorio, la campaña que se ha hecho es muy buena".

Es un buen ejemplo para la dirigencia del país que cambia técnicos cada cuatro meses...
"Yo no estoy con eso, es el peor error de los directivos. En Colombia se volvieron resultadistas y si no te salen bien las cosas en un semestre, en siete u ocho partidos despiden al técnico. Hay que dejar procesos largos, como en Europa, donde respetan a los entrenadores. Esa ha sido inteligencia de la parte directiva del Envigado".

¿Qué piensa de lo que le está pasando? Lleva 101 goles...
"Llegué al Envigado en el 2008 y me siento feliz, a pesar de que desde los 30 y 31 años dicen que uno ya está viejo. Es una vida profesional que llevo porque me he cuidado, he trabajado, aprovecho mi riqueza técnica y la confianza que me brindan el cuerpo técnico, los directivos y los compañeros. Tengo al lado jugadores talentosos que me ayudan a sobresalir".

¿Quiere cerrar la carrera en el Envigado o escucha ofertas?
"Yo firmé hasta el 2013. Estoy contento acá, pero uno no se puede cerrar posibilidades, porque de todas maneras esta carrera es corta, es hasta que el cuerpo le dé. Me gustaría también terminar en el Medellín. Creo que por gratitud con la gente por el apoyo que me brindó esa institución o me ha brindado todavía, porque han tenido las ganas de contar conmigo. O acá en Envigado, de todas formas quiero dejar huella, quiero hacer historia y espero que sea este semestre... En esta profesión son más las tristezas que las alegrías que uno vive".

¿Siente fortalecido su cuerpo?
"Creo que sí, por el cuidado, por la forma como me hacen los trabajos los preparadores físicos de acá. Son personas muy capacitadas y ese ha sido el éxito para estar bien".

Así les responde a quienes decían que usted no se cuidaba...
"Llevo 18 años en esta carrera tan bonita que me ha dado todo, y tengo que agradecer. Pero son más comentarios que otra cosa. Yo en mi vida personal siempre me he cuidado. No soy un santo, tampoco soy un diablo. Cuando puedo hago mi vida social como cualquier persona normal, como cualquier profesional. A veces a nosotros nos gusta salir, pero hay que hacerlo en los momentos que se pueda. Cuando no, hay que cuidarse, porque es la profesión, el cuerpo hay que cuidarlo".

Eso lo enseñan los años...
"Cuando joven era más loco, pensaba que se me terminaba todo. A medida que van pasando los años soy más tranquilo y centradito en las cosas. Lógico que uno tiene que vivir experiencias en lo personal y eso es bueno también, pero hay que saber cuándo parar".

¿Es difícil pasar de ser un ser humano con necesidades económicas y encontrar dinero, fama?
"Claro, porque nosotros no estamos preparados, no hemos hecho una carrera. A veces, cuando se coge un poco de dinero, que nunca se ha tenido, se enloquece. Y más si se viene de estratos humildes, donde pasó por muchas necesidades aunque los padres hicieron lo posible para darle una buena vida, un buen ejemplo. Cuando hablo con los talentos que están surgiendo, trato de que ellos no repitan lo que uno hizo joven. Que sean más centrados, que vivan para el fútbol o una profesión, porque ya uno empieza a ser ejemplo de los niños, de adultos".

¿Qué piensa cuando todavía escucha que lo piden para la Selección?
"Agradecimientos y satisfacción. Hay muchos que hablan muy bien de mi fútbol y lo piden. Ya lo de la Selección pierdo un poco las esperanzas, pues cuando estaba joven y tenía todo ese cambio de ritmo y el talento, nunca tuve el técnico que me diera esa continuidad como a otros jugadores. Ahora ya me tildan de viejo y es difícil llegar".

¿Y usted cree que podría rendir?
"Las veces que he ido a la Selección siempre jugué bien. Hice goles, pero no tuve la continuidad. Estoy activo y si soy llamado sería una felicidad y trataría de aportar lo mejor. Pero hoy lo veo un poco más difícil".

Se nota muy maduro...
"La vida enseña; muchos que salen, se agrandan y todo eso. Soy una persona más y qué bueno que la gente lo respete a uno por la humildad, eso es lo más bonito, que te saluden y uno responda con formalidad, con una sonrisa".