HISTÓRICO
NO TENGAN MIEDO
  • NO TENGAN MIEDO |
    NO TENGAN MIEDO |
Por FRANCISCO DE ROUX | Publicado el 04 de mayo de 2013

El Evangelio de hoy vuelve a repetir el anuncio de la paz de la Pascua.

La paz de Jesús es un don de Dios que tenemos que pedir en oración.

Pedir la paz para nuestros corazones perturbados, ansiosos, asustados, heridos, llenos muchas veces de codicia y de pasión; y otras veces de rabia y de deseos de reivindicación y de venganza.

Esta paz de Jesús llega desde lo más profundo del alma. Es la presencia del Espíritu en nosotros mismos.

Es la paz del corazón que se ha despojado del orgullo, del egoísmo, de la búsqueda del propio provecho y es capaz de mirar serenamente a todos los demás.

Es la paz que pedía Francisco de Asís cuando decía: "Haz de mí un instrumento de tu paz, que donde haya odio yo ponga amor".

Es una paz distinta. "No es como la paz que da el mundo". No es de apariencias, ni de complicidad con el mal. No es la paz de las mentiras que nos creemos, ni del sometimiento a la injusticia, ni la paz de la cobardía y el silencio.

Es la paz de los que en el fondo del corazón sienten la presencia del Misterio que los funda en la vida, llena de sentido la existencia, los libera, y los moviliza con audacia para el amor en verdad y justicia.

Es una paz que lleva inmediatamente a poner en práctica la voluntad de Dios.

"Quien me ama cumplirá mi palabra". Hará, con un corazón sereno y generoso las obras que esta paz reclama. "Quien no me ama no cumplirá mi palabra".

Jesús sabe que esta es una paz costosa. Sabe que las mujeres y los hombres de esta paz caminarán en medio de riesgos y peligros. Sabe que serán incomprendidos y perseguidos por sus obras de paz.

"Miren que los envío como ovejas en medio de lobos". "Miren que ustedes serán perseguidos y llevados a los tribunales". Y Jesús les invita varias veces a no temer. "No se acobarden", "No tengan miedo".

Esta es la paz de la audacia, de los que creen que Dios es fiel y no les va a fallar, de los que creen que a pesar de todas las dificultades e incertidumbres tiene sentido seguir confiando, y son capaces de esperar contra toda esperanza. Creen que Dios es capaz de sacar la vida de la muerte como lo hizo con la resurrección de Jesús.