HISTÓRICO
Nuestras jóvenes en venta
  • ILUSTRACIÓN MORPHART
    ILUSTRACIÓN MORPHART
EL COLOMBIANO | Publicado el 14 de septiembre de 2013

Ocurre que en algunos barrios de Medellín, según lo constató este diario, se compromete el futuro de las menores de edad. Las resignan a mercaderes que las ponen en manos del mejor postor. ¿Qué futuro tiene Medellín si ello ocurre y si, como sociedad, y ciudad, no reaccionamos, si no nos indignamos y luchamos contra un delito impensable en el camino que hemos recorrido juntos contra tantas adversidades y lacras?

Cada vez más, se propagan fenómenos de extorsión sobre las actividades de la vida comunitaria. En los vecindarios con los indicadores más débiles de desarrollo asoma ahora la coerción de grupos armados ilegales sobre las niñas de entre 10 y 14 años, para que se involucren en la prostitución. Un proxenetismo que ocurre en las narices de todos.

Deben la Fiscalía y la Policía crear un grupo de investigación y persecución de quienes están al frente de semejante agresión a los derechos y los valores humanos. Hablamos de un delito tan denigrante y dañino como cualquiera de aquellos otros que sacuden este país diariamente. ¿A qué podríamos apostarle en la búsqueda de nuestra transformación si pasa que decenas de niñas están en manos de personajes inescrupulosos que las mercadean?

Es urgente impedir que esta práctica aborrecible se instale en la normalidad de la convivencia urbana como ya parecen estarlo el término y la condición de numerosas mujeres jóvenes de la ciudad y del país a las que denominan "prepagos". Toda esta abyección en torno a las futuras generaciones no puede más que desatar malestar, pero más que nada acciones judiciales y también de educación y conciencia para impedir que se desbaraten el proyecto y el sueño de ser mejores como ciudad y como sociedad.

Duele tener que señalar que Medellín es hoy mencionada como destino de "turismo sexual". Qué reputación poco alentadora se está reproduciendo en las redes sociales sobre nuestra gente. ¿Será que los gobernantes y los líderes de todos los niveles se percatan de esta realidad y obran contra ella; es decir, actúan en campañas decididas contra aquella comercialización y trata de seres humanos?

Hay que ir de frente respecto de esta denuncia que nos pone ante otro foco de criminalidad, de explotación de rentas ilegales que no solo rompen por supuesto con la seguridad ciudadana sino con la especial protección que corresponde brindarle a la infancia.

Se sindica que algunos padres de familia están siendo cómplices, por acción u omisión, de los delincuentes que están sometiendo a las menores o convirtiéndolas en trofeos de sus desafueros. Queremos pensar que se trata de circunstancias impuestas por medio de la violencia. Pero nos adelantamos también a reclamar de padres y maestros que rechacen y combatan, apoyados por las autoridades locales, esta modalidad inédita de ilegalidad y delito degradante contra nuestros niños.

Pensamos mucho en cómo referirnos a Ustedes, lectores, ciudadanos, gobernantes, sobre esta realidad. Pero lo hacemos con la franqueza y la responsabilidad que le cabe a un medio de comunicación frente a tan aterrador y desgarrador panorama. No podemos desconocer esta llaga que ahora le sale a Medellín. Hay que actuar pronto, antes que nos resulte doloroso e ineficaz buscarle remedio.