HISTÓRICO
¿OCDE O NO?
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Por RUDOLF HOMMES | Publicado el 02 de febrero de 2013

Las recomendaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) se refieren a fallas estructurales muy preocupantes.

Corroboran lo que otros analistas han dicho para alertar al gobierno y al establecimiento colombiano sobre ellas, sin haber logrado inducir cambios de política y estructura.

Esta vez, por provenir de la OCDE, han recibido muchísima atención y han sido objeto de un singular despliegue de medios. Ojalá corran con mejor suerte las recomendaciones porque los cambios son necesarios.

El informe concluye que "a fin de garantizar un crecimiento sostenible e inclusivo a mediano plazo, las autoridades colombianas deben hacer frente a tres desafíos clave: adaptarse al auge de los productos básicos, impulsar el crecimiento de la productividad y reducir la desigualdad de los ingresos".

Son temas cruciales que generalmente pasamos por alto.

Hace poco, por ejemplo, el Consejo Privado de Competitividad organizó un seminario en el que se dijo claramente que la productividad laboral es muy baja y que es necesario introducir reformas estructurales, tal como lo ha repetido la OCDE.

A ese seminario asistió la crema y la nata del establecimiento económico. Pero salieron de allá y no volvieron a pensar en el tema. Toda la atención se concentró en la tasa de cambio y el esfuerzo en promover proteccionismo a la loca.

Ahora nos dice el señor Padoan, secretario adjunto y economista jefe de la OCDE, que hay que ser más productivos, no más proteccionistas y se le hace un gran despliegue. Mañana se va y no se vuelve a hablar de productividad laboral hasta el próximo seminario de algún conferencista internacional de moda. En respuesta a la preocupación de la OCDE con la enfermedad holandesa, el ministro de Hacienda dice que la economía ha tenido el tratamiento necesario para evitarla y hacia adelante debe haber menor preocupación con la enfermedad.

Pero al mismo tiempo afirma que el peso está sobrevaluado alrededor del 8 por ciento.

El Big Mac indica que lo está por lo menos en un 11 por ciento, y los industriales deben sentir que la revaluación es mayor porque el presidente de la ANDI se apartó momentáneamente de sus ocupaciones habituales para ocuparse de la industria y dijo estar muy preocupado por la tasa de cambio y poco satisfecho con lo que hace el banco central para evitar o corregir la revaluación.

Todo parece indicar que la advertencia de la OCDE va a ser pasada por lo alto y que se va a seguir jugando con tasa de cambio.

El ministro dice que no va a haber enfermedad holandesa, porque van a caer los precios. Pero tampoco va a haber crecimiento económico por ausencia de reformas estructurales.

Hugo López, destacado economista laboral del Banco de la República, no cesa de repetir en sus informes periódicos que en el mercado laboral colombiano hay un segmento de este mercado bien organizado y bien remunerado al que solamente tienen acceso los trabajadores que han tenido estudios superiores.

El resto del mercado laboral es una jungla en la que impera el poder del comprador y las condiciones de estabilidad y remuneración son muy inferiores a las del segmento privilegiado. La OCDE corrobora esta visión, y reitera la necesidad de hacer algo para bajar la informalidad y suavizar las diferencias entre segmentos.

Avanzar en esto tendría una repercusión muy positiva en la reducción de la desigualdad. Ese problema y el de la corrupción son posiblemente la parte más endiablada de las recomendaciones de la OCDE porque son dos problemas económicos que requieren soluciones políticas y voluntad social de cambio.