HISTÓRICO
ORWELL, HÉROE DE NUESTROS TIEMPOS
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Por SYLVIE KAUFFMANN | Publicado el 11 de junio de 2013

¡Escandaloso… La comisión británica del parlamento para los servicios secretos y la seguridad sacó a la luz, en un reporte publicado el jueves de la semana pasada, una enorme laguna en los servicios oficiales del reino, que revela la vulnerabilidad de su sistema de telecomunicaciones ante los ataques cibernéticos.

Los diputados se "escandalizaron" al enterarse de que el gobierno, al aceptar la participación del grupo chino Huawei en un ambicioso programa de modernización de las redes de British Telecom en 2005, no se protegió de la amenaza que eso supone para la seguridad nacional.

Y es que Huawei, segundo proveedor mundial de equipos de telecomunicaciones, no es una empresa cualquiera. Fundada por un exmilitar, Washington sospecha que está vinculada con el ejército chino, por lo que el Congreso estadounidense ha prohibido su participación en fusiones y adquisiciones en el mercado de Estados Unidos.

Si los diputados británicos se escandalizaron, no es difícil imaginar el estado de ánimo de los legisladores estadounidenses cuando el jueves consultaron las noticias en su Blackberry (de fabricación china, por cierto): su propio gobierno no solamente se dedica a una vigilancia masiva de datos electrónicos, y no bastó con que fueran dos periódicos, el inglés The Guardian y The Washington Post los que se lo hicieran saber, sino que la fuente de esos informes es un estadounidense de 29 años de edad, Edward Snowden, excolaborador técnico de la CIA, que ahora se encuentra refugiado en Hong Kong. Y todo esto, al mismo tiempo que una corte marcial está juzgando al joven soldado Bradley Manning, acusado de haber entregado documentos del Pentágono y del departamento de Estado al sitio Web WikiLeaks.

¡Bienvenidos al espacio cibernético, convertido en un componente de envergadura en los ámbitos de la seguridad y la reflexión estratégica…

El prefijo "ciber", otrora reservado a la "ciber"-delincuencia del orden común, ahora ha invadido toda la gama de las actividades de defensa: ciberdefensa, ciberataques, ciberespionaje. Incluso la ciberguerra ya tiene desde hace poco sus ciber-reservistas.

La Organización del Tratado del Atlántico del Norte, que reúne este martes y miércoles a sus ministros de defensa para abordar este tema, instaló un "centro de excelencia" de la ciberdefensa en Tallin, capital de Estonia, primer país víctima de un ataque cibernético generalizado en 2007.

La seguridad cibernética también dominó el orden del día en la reunión entre el presidente Barack Obama y su colega chino, Xi Jinping, celebrada el viernes y sábado pasado en California. Como en los buenos tiempos de la guerra sicológica, estos últimos meses los ánimos se habían caldeado en medio de acusaciones y cifras de apoyo.

Una empresa estadounidense de seguridad electrónica, Mandiant, localizó el origen de una gran parte de los ataques cibernéticos dirigidos contra las empresas estadounidenses: la unidad 61,398, un edificio de doce pisos bien custodiado en las afueras de Shanghái.

El Pentágono y los altos funcionarios de los servicios de seguridad multiplicaron las advertencias. Los chinos primero negaron todo y después pasaron a la contra-ofensiva: si quieren seguir con este jueguito, dio a entender Huang Chengqing, uno de los responsables de la seguridad cibernética en Pekín en vísperas de la cumbre sino-estadounidense, ¡adelante…

China dispone de "montañas de datos" abrumadores para Estados Unidos, declaró al China Daily, pero se abstendrá de divulgarlos a fin de no complicar la situación.

Huang puede olvidarse de su buena conciencia y el China Daily de sus noticias exclusivas: The Guardian y The Washington Post ya se encargaron de eso; para eso sirve la prensa libre.

Al revelar la gigantesca amplitud de la vigilancia electrónica llevada a cabo por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), que en el marco de la lucha antiterrorista no vaciló en decomisar los datos privados acumulados por los gigantes de las telecomunicaciones y la tecnología de punta, esos dos periódicos oficializaron una realidad de facto: el espacio cibernético y el universo de datos electrónicos son el nuevo escenario donde ahora se enfrentan las potencias, sean o no Estados.

Los especialistas en seguridad ya sabían que la información recabada por la NSA en su gran mayoría había sido sacada de la recuperación de datos electrónicos, es decir, del espionaje cibernético. Por lo visto, la NSA también tiene su unidad 61,398. Pero el pueblo del común lo ignoraba.