HISTÓRICO
¿Otro Pacto más?
  • ILUSTRACIÓN ESTEBAN PARÍS
    ILUSTRACIÓN ESTEBAN PARÍS
Publicado el 15 de septiembre de 2013

Luego de la firma de los acuerdos con los productores agropecuarios y de que buena parte de la ciudadanía se manifestara acorde con la necesidad de que los sectores agrario y rural reciban la atención prioritaria del Estado, el Gobierno ha dado inicio al "Pacto Nacional por el Agro y el Desarrollo Rural".

En el discurso de cierre de la primera reunión del Pacto, el presidente Santos hizo alusión a las realizaciones de su Gobierno en materia agropecuaria y rural, a las iniciativas legislativas que en estos asuntos quiere llevar al Congreso y a algunas decisiones que se estaban adoptando en ese momento.

Dicha alocución, que puede interpretarse como la propuesta gubernamental acerca del alcance y el contenido del Pacto, genera no pocas inquietudes acerca del rumbo que este tome y del nivel de discusión y reconocimiento que las propuestas de los demás actores vayan a tener a la hora de concretar dicho contenido.

En todo caso es importante que en los encuentros que siguen se defina, de manera concertada, la visión del tipo de agricultura y de desarrollo de los territorios rurales que se quiere promover en el país. Igualmente, se requiere precisar el tipo de enfoque que va a primar para hacer realidad la visión propuesta.

Sin ello, el Pacto terminará siendo una mera declaración de principios y buenas intenciones por realizar. En ese escenario, el Pacto solo servirá como medio para solventar el momento de agitación y descontento que se vive en el campo.

De otra parte, aunque se entiende que las medidas adoptadas por el Ejecutivo la semana pasada constituyen la respuesta a las demandas de los sectores que participaron en el paro, no queda claro el mensaje acerca del rumbo que el Gobierno le quiere imprimir al desarrollo del campo.

Implementar el régimen de libertad vigilada a los precios de los insumos, aunque suena popular, constituye retornar a épocas pasadas cuando se hizo evidente lo engorroso e ineficaz que resulta dicho régimen.

Dado el bajo nivel de eficiencia y productividad con que opera la agricultura colombiana, actuar sobre otros factores que hacen costosa su producción podría tener efectos más positivos.

La utilización del transporte multimodal y a granel, el uso de abonos simples y la compra de insumos al por mayor a través de agremiaciones o cooperativas de agricultores pueden representar reducciones significativas en los costos unitarios de producción.

De igual manera, la creación de un Viceministerio de Desarrollo Rural, que ya se tuvo en el pasado, no va a darle al Ministerio el liderazgo, la capacidad de coordinación y la eficacia que por décadas no ha tenido para impulsar el desarrollo de los territorios rurales. Para conseguir esto se requiere de una reforma institucional más profunda y amplia.

Muchos de los asuntos planteados por el Presidente en su discurso han sido, en el pasado, objeto de propuestas que no se han llevado a la práctica o si lo han hecho se han ejecutado parcialmente. ¿Qué va a garantizar que ahora sí las cosas van a ser distintas?

Esperamos que el Gobierno y los dirigentes del sector actúen con grandeza y tino para asegurarle al país que, a pesar del momento político que se vive, el Pacto Nacional por el Agro y el Desarrollo Rural conduzca a la formalización de una política de Estado que les asegure a los habitantes del campo el acceso y el goce eficaz de sus derechos y oportunidades.