HISTÓRICO
PACHO SANTOS PRESIDENTE
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    PACHO SANTOS PRESIDENTE |
Por YOHIR AKERMAN | Publicado el 06 de mayo de 2013

La precampaña de Francisco Santos hasta ahora ha sido torpe y oportunista. Incluso un poco burda, y sobre todo muy incongruente. Especialmente porque no se sabe para qué se está lanzando, pero se puede inducir por qué.

Santos extraña el poder.

Y acostumbrado a tenerlo desde siempre, simplemente por haber nacido Santos, hoy necesita probarse que lo puede seguir ostentando, pese haber entrado en un proceso de ir perdiendo varios de sus espacios de influencia. Por medio de una campaña errática, Santos ha llenado de titulares explosivos los medios de comunicación, emitiendo mercenarios juicios de valor sobre los temas coyunturales del país.

Efectivo.

Con ciertas ráfagas de fuego verbales espera que el Gobierno le responda con otros disparos orales; que su exjefe, el mandatario Álvaro Uribe, lo escuche y, finalmente, con todas quiere posicionarse ante una sociedad confundida por los recientes hechos.

Y algo ha logrado.

Pero de nuevo, la pregunta es para qué. Hasta ahora Santos no ha dado una respuesta certera a esta pregunta, más allá que la de atacar a la actual administración y en especial el proceso de paz.

Ahora bien, si Francisco Santos fue un débil Vicepresidente, ¿qué lo hace pensar que podría ser el Jefe de Estado que el país necesita?

La respuesta no es clara. Durante sus ocho años como segundo a bordo de las administraciones de Uribe, Pacho Santos fue ignorado por su jefe, por el gobierno en general, e incluso también por la oposición. Uribe le prestaba poca atención y únicamente interactuaban cuando el mandatario tenía que salir a corregir públicamente las imprudencias de Santos.

Ahora no es muy distinto.

Fuentes cercanas al círculo uribista comentan que Pacho no es un candidato creíble internamente para representar al movimiento del expresidente. No lo ven como una carta con opciones reales para la presidencia. Y no las tiene.

Pero Santos muy hábilmente ha intentado apoderarse de esa bandera, con sus ataques a la negociación con las Farc y ahora autoproclamándose como el defensor de los intereses de las víctimas.

Pero la memoria es frágil.

Santos y su exjefe promovieron la iniciativa en el interior del Congreso para hundir la Ley de Víctimas, con la tesis de que ésta constituía una grave amenaza para la Seguridad Democrática.

Pero ahora que ese escudo de hacer política con las víctimas del proceso genera frutos electorales y tiene eco en muchos sectores por la politización del proceso de paz, Santos intenta hacer creer que esa siempre ha sido su voz.

Falso.

La regulación para proteger a las víctimas existe a pesar de él, no gracias a él. Y ese es un tema importante para recordar en este debate que Francisco Santos quiere posicionar. Intentar perjudicar, como el exvicepresidente lo está haciendo, los intentos del gobierno de conseguir la paz con las Farc, para posicionarse electoralmente, es una jugada lamentable que demuestra la visión oportunista y utilitaria que tiene el candidato de la política.

Si esas son las movidas que está haciendo en precampaña, es claro lo que se puede esperar de Francisco Santos como presidente.