HISTÓRICO
Paro reduce oferta de camiones y amenaza el comercio exterior
Por FERNEY ARIAS - LEÓN J. SALDARRIAGA L. | Publicado el 20 de agosto de 2013
Antes de lo esperado, en los puertos de Buenaventura, Cartagena, Barranquilla y Santa Marta disminuyó el flujo de camiones para movilizar la carga que, para el comercio exterior, ingresa y sale de sus instalaciones.

Así lo señaló Clarita María García Rúa, directora Ejecutiva de Defencarga (gremio de los generadores de carga), quien se declaró sorprendida por la forma rápida en que se redujo la oferta. "La situación más compleja está en Buenaventura, donde ha caído la oferta vehicular en cerca de un 20 por ciento".

Según la dirigente, desde la semana anterior empezó a disminuir la oferta de automotores de carga, lo que encareció los fletes entre un 10 y un 12 por ciento y durante el puente festivo se aumentó el nivel de despachos.

Luis Orlando Ramírez Valencia, director de la ATC, aseguró que el llamado a paro ha sido acogido por un porcentaje superior al 70 por ciento de los 280.000 transportadores de carga por carretera, afiliados a esa agremiación.

No obstante, el gerente de la Sociedad Portuaria de Cartagena, capitán (r) Alfonso Salas Trujillo, declaró que el lunes festivo fue un día normal, pero aseguró que ayer (a las 4 p.m), solo se había observado una leve reducción, en las actividades de ingreso y salida de mercancías, pero sin precisar de qué orden.

Abastecimiento local
Durante la primera jornada de paro, la Central Mayorista de Antioquia reportó que sus operaciones tuvieron una importante oferta de productos, pero se notó poca demanda.

Fue notorio el descenso en el suministro de productos procedentes de Bogotá, norte del Valle del Cauca y del sur de Colombia, pues solo llegaron cinco vehículos, cuando generalmente arriban hasta 70 automotores con mercancía.

En total se recibieron 403 vehículos con 3.224 toneladas de frutas, hortalizas, tubérculos, maíz, fríjol, arroz, panela, procesados, entre otros productos, y los comerciantes comentaron que, en términos generales, el abastecimiento fue normal.

Fuentes de ese centro de abastos dijeron a El Colombiano que en cuanto a granos, abarrotes y productos procesados hay inventarios suficientes para abastecer la ciudad durante tres semanas, en el caso de frutas y verduras, el suministro sería para cuatro días, dado el caso que mañana no ingresaran.

Una de las ventajas de la capital antioqueña frente a otras ciudades es su cercanía con la zona del Oriente que ofrece un abastecimiento diario y permanente.

¿Quién tiene la culpa?
Frente a las demandas de los camioneros, Leonardo Umaña, director de la Cámara Técnica de Transporte de Fasecolda, cuestiona entre otros aspectos el programa de chatarrización.

"Flaco favor se hace a los camioneros cuando se les facilita el camino de la renovación. Un camión nuevo no genera por sí solo economías de escala. Ya se puede anticipar el paro del 2014: cientos de camioneros con vehículos nuevos, atrasados en los pagos de sus créditos", advierte.

Sin desconocer los problemas sociales de la base camionera, este investigador se pregunta "¿cuánto nos cuesta a los colombianos atender las demandas de un grupo específico de la población?"

Que los Tratados de Libre Comercio (TLC) tienen en ruina a los trabajadores del campo o que el incumplimiento del Gobierno, en el tema de la chatarrización, tiene al borde de la quiebra a los transportadores, son dos argumentos que alientan el paro iniciado el lunes, pero con los que algunos expertos piden tener mucho cuidado.

En el primer caso, se escuchó a Ángel María Caballero, vocero de la Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria, asegurando que los TLC tienen en ruina a los trabajadores del campo.

"Importar una libra de papa tiene un costo de cinco mil pesos y producirla en el país puede estar por el orden de los diez mil pesos, lo que hace insostenible la agricultura", ejemplifica el dirigente.

Frente a ese tipo de planteamientos, Guillermo Montoya Gómez, consultor asociado de la firma Araujo Ibarra, experta en comercio internacional, sugiere tener en cuenta que cada sector de los que participan en el paro nacional, tiene su particularidad y en el análisis surgen argumentos diferentes.

También recuerda que el Acuerdo de Libre Comercio con la Unión Europea apenas entró en vigor el pasado primero de agosto, así que su efecto no puede medirse y sobre la del Alianza Pacífico, explica que es una idea que está en ciernes y tampoco puede atribuírsele efectos reales.

Para el TLC con Estados Unidos, que se aplica desde mayo del año pasado, Montoya comenta que es probable que empiecen a sentirse algunos síntomas, pero sin que necesariamente todo sea atribuible a ese acuerdo.

"El problema de los cacaoteros no tiene que ver con Estados Unidos, pero en el caso del algodón hay que decir que este es un producto que se ha importado durante los últimos 20 años, y hemos sido tan poco competitivos que los cultivos se han venido a pique", sostiene.

Insiste en que en el caso del arroz, cada año, hay discusiones con el Ecuador porque el producto ingresa cuando no ha terminado de recogerse la cosecha, lo que presiona precios y genera quejas.

"Los efectos del TLC con Estados Unidos podrían sentirse en la industria láctea o avícola, pero no con la magnitud tan grande con que se pretende mostrar. Lo pactado en lo agropecuario tiene desmontes de protección a largo plazo y a corto plazo no hay nada", concluye el experto.