HISTÓRICO
Parques Naturales, beneficiados con la paz
Por DANIEL RIVERA MARÍN | Publicado el 28 de noviembre de 2012
El parque nacional natural Paramillo es un paraje montañoso que alcanza los 3.960 metros sobre el nivel del mar y tiene unas 450.000 hectáreas. Es un bosque húmedo tropical ubicado en la zona norte de la Cordillera Occidental, entre Antioquia y Córdoba. Hay dantas, osos congo, monos colorados, martejas, marimondas, paujiles, guacharacas, águilas blancas, azulejos montañeros, cotorras, torcazas, cocodrilos y un largo etcétera. Pero el parque está cerrado hace 17 años, la razón: el conflicto armado que en la zona no da tregua.

Es más, Antonio Martínez Negret, jefe del Parque, asegura que nunca ha estado abierto y que las pérdidas por eso no se limitan a lo turístico, también a lo investigativo. Hace dos años, las Farc le asesinaron un empleado, "nunca había pasado, también nos han retenido varios días y se nos han quedado con camionetas y motocicletas".

Es sabido que los parques nacionales, zonas reservadas para proteger la biodiversidad, son parte de la retaguardia de las Farc. Es por eso que de cara al proceso de paz, el Gobierno tendría que rescatar las reservas naturales y crear una política que promueva el turismo y la investigación.

Parques Nacionales Naturales de Colombia, adcristo al Ministerio de Medio Ambiente, protege 56 áreas como Las Orquídeas, Tayrona, Catatumbo, Sumapaz, las sierras de la Macarena, Chiribiquete, los Churumbelos y la Cordillera los Picachos y Las Hermosas. Muchos de ellos, según Inteligencia Militar, son ocupados por las Farc, "entre el 45 y el 50 por ciento".

La siembra de cultivos ilícitos, como sucede en parques como el Catatumbo, Paramillo y La Macarena, hacen que en estos santuarios -hogar de indígenas y afrodescendientes-, las Farc encuentren una fortaleza económica. En el Paramillo, según la Policía, "hay entre 500 y 700 mil hectáreas sembradas. Es estratégico, hay corredores para llegar al Pacífico y comercializar la pasta base de coca y adquirir armamento para el Bloque Noroccidental."

Pese a la difícil situación por la que pasan casi la mitad de las áreas reservadas, desde Parques Naturales Nacionales aseguran que "no se encuentra ningún parque cerrado por problemas de orden público". Sin embargo, dicen que en este momento no se pueden realizar labores para "la conservación ni (ejercer) como autoridad ambiental, como por ejemplo el monitoreo de especies, el control y vigilancia para contrarrestar la explotación y extracción ilegal de los recursos naturales, adelantar los relacionamientos con las comunidades".

Pese a lo positivo que traería la firma de la paz, a los parques naturales les quedarían las consecuencias: 24 tienen presencia de campos minados. Hay mucho por recuperar.