HISTÓRICO
PARTICIPACIÓN POLÍTICA
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Por DIEGO MORA | Publicado el 11 de junio de 2013

Conozco a muchas personas honorables y con una hoja de vida envidiable. Muchas de ellas tienen vocación de servicio, son solidarias e incluso se quitan el pan de la boca para darles de comer a los demás. La mayoría pasa sus días trabajando duro, cumpliendo la ley, pagando impuestos, ahorrando para las vacaciones y educando a sus hijos para que sean unas buenas personas.

Desde que tengo memoria, no pasa un solo día sin que escuche mencionar en la radio o lea en un periódico el nombre Farc. Siempre que esto pasa, siento escalofríos, pues sé que lo que viene no es algo positivo. Asesinatos, masacres, secuestros, burros, motos y collares bomba, voladura de torres eléctricas, ataques a poblaciones; son sinónimo de esta organización terrorista que por más de 50 años le ha causado un dolor, tal vez, incurable a millones de colombianos que no han vivido un solo día en paz.

Ayer, en La Habana, se reanudaron los "diálogos" con el segundo punto pactado en la agenda: la participación política. No hay que ser un experto para entender que el resultado de esta "negociación" será el gran salto que darán los cabecillas de las Farc, desde la selva hasta el Congreso de la República, haciendo borrón y cuenta nueva a todos sus delitos, incluso aquellos catalogados de lesa humanidad y que gracias al Marco Legal para la Paz, el Presidente podrá, discrecionalmente, cesar la acción penal.

Muchas de las personas que conozco, cuyas características mencioné al principio, jamás llegarán al Congreso, primero porque no tienen la maquinaria necesaria para hacerlo y segundo porque no tienen el dinero que se requiere para una campaña. Sé que algunos serían unos excelentes senadores o representantes a la cámara, su carrera los respalda y tienen el conocimiento necesario para servirle al país, pero no llegarán al Capitolio Nacional porque no es fácil.

Al paso que vamos, para las Farc será sencillo ocupar curules en el Congreso. Creo que es lo que más les interesa del proceso, pues los acerca a su objetivo de tomarse el poder que no pudieron obtener con las armas pero que gracias a la laxitud del gobierno actual, ven más cerca que nunca.

Por último: no es justo con un país que ha sufrido tanto, que sus mayores victimarios de un día para otro cambien el camuflado por la corbata y lo hagan sin pagar por sus crímenes. Si esto se da, en poco tiempo estaremos frente a la segunda, tercera, cuarta parte de las Farc, todas ellas pidiendo pista para que después de querer acabar con el país, convertirse en los Padres de la Patria.