HISTÓRICO
Pérdidas por $15.000 millones y golpe social deja paro en Caucasia
  • Pérdidas por $15.000 millones y golpe social deja paro en Caucasia | Un panorama desolador presenta en sus noches el sector comercial de Caucasia. En el día solo funciona en las mañanas.
    Pérdidas por $15.000 millones y golpe social deja paro en Caucasia | Un panorama desolador presenta en sus noches el sector comercial de Caucasia. En el día solo funciona en las mañanas.
Por LEÓN J. SALDARRIAGA L. Fotos JAIME PERÉZ M. Enviados especiales, Caucasia | Publicado el 27 de julio de 2013

Por lo menos 15.000 millones de pesos ha dejado de percibir el comercio de Caucasia en los diez días que acumula el paro minero, cuyos efectos, analizados por sus líderes y autoridades, no solo son económicos sino sociales.

La cifra se deriva de una simple operación de los mismos afectados, de que 1.000 establecimientos de comercio, entre grandes y medianos, han dejado de vender un promedio de 500.000 a 700.000 pesos-día, durante lo que va del paro.

El presidente de la Asociación de Comerciantes de Caucasia, Juan Diego Calle, no solo comparte ese estimativo, sino que dice que la cifra puede ser mayor, si se tiene en cuenta que son unos 1.500 establecimientos, entre ellos los almacenes de grandes superficies como el Éxito y Olímpica y todas las estaciones de distribución de combustibles, que venden mucho más que el valor sugerido.

En esta población de 110.000 habitantes, la actividad minera soporta la mayor parte de su dinámica económica. "Aquí están los grandes talleres de maquinaria, ferreterías, distribuidores de retroexcavadoras, de repuestos y de insumos para la minería", afirma Calle.

Para dar una idea de su tamaño, visualiza que si de golpe se acabara la minería en la subregión, la economía en Caucasia y pueblos vecinos caería un 50 por ciento.

Lo justifica en que la actividad tiene un "peso altísimo" como generador de empleo, en comparación con el renglón económico que lo secunda: la ganadería.

Ni una res en una semana
¿Pero cuáles han sido los efectos en este gremio? Con una frase los define Mauricio Ortiz Vásquez, gerente de producción del Frigorífico del Cauca: "Para nosotros ha sido fatal".

El cierre de la troncal no permitió el ingreso de ganados y paró la subasta y la planta de sacrificio que atienden la región y mercados de Cali, Barranquilla y el Eje Cafetero. Los corrales limpios y vacíos muestran un pasaje del conflicto con los mineros.

Alejandra González, gerente administrativa del Frigorífico, precisa que en la subasta de los jueves se negocian de 700 a 900 cabezas de ganado gordo, mientras que en la de los sábados se comercializan 1.300 reses, y por el paro se perdieron las de dos jueves y la del sábado 20.

En una semana no se sacrificó una res, cuando el promedio diario es de 120 a 140 cabezas que, según Ortiz, representan 15 millones que se dejan de percibir por jornada, además de 160 empleos directos cesantes y el costo de energía para sostener la cadena de frío.

Otra empresa, la Comercializadora Internacional Frigocauca, tuvo que parar el proceso de subproductos del sacrificio como pieles, grasa, sangre, huesos, además de la recolección de la cosecha de arroz que hay en sus predios.

Aunque los directivos reconocen que no es el mayor empleador, destacan que sí es constante, y solo el grupo de empresas integradas por Frigorífico, Subasta Ganadera, Comercializadora Internacional y Hacienda Contadora, generan 300 puestos directos y 300 más indirectos con lo que se mueve en el entorno con camioneros, mototaxistas, vendedores y los que viven del rebusque diario.

Soledad en ruta y terminal
La soledad absoluta de la terminal de transporte hasta el pasado viernes, retrata otra cara de la protesta.

En promedio, la empresa Coonorte despacha 30 vehículos diarios a Medellín, entre buses, busetas y taxis, para un estimado de 800 pasajeros.

José Alejandro López, vocero de la flota, dice que las pérdidas son cuantiosas por el cierre de la vía y el temor que queda en los usuarios para volver a salir.

En la Flota Nordeste, que atiende las rutas a El Bagre, Zaragoza y Segovia, la situación fue similar. El empleado Gustavo Hoyos cuenta que en cada día de paro se dejaron de despachar 40 vehículos a estas comunidades rurales.

En Expreso Brasilia y Rápido Ochoa no quisieron referirse a la afectación, pero son las mayores movilizadoras de pasajeros en la zona y, en menor medida, Sotracor y Transportes González, que sirven a Monería, Sincelejo, Barranquilla y Magangué.

Otras pérdidas, representadas en daños a la infraestructura urbana, a viviendas y a la red semafórica, las calcula el alcalde de Caucasia, José Nadín Arabia, en 800 millones de pesos.

¿Hay bandas criminales detrás de la protesta? Arabia sostiene que "en todo paro hay bandas infiltradas, se aprovecharon de la buena fe de la administración y no concedo un permiso más para marchar sino traen una póliza de garantía" para reparar posibles daños.

El alcalde observa que además del comercio hay un efecto social incalculable porque un 30 por ciento de la población vive del rebusque. "No se cómo han hecho para subsistir".

Mauricio Ortiz, gerente del Frigorífico del Cauca, retoma que se ha hecho muy daño social. "Es más duradero que el económico. El mensaje a la juventud es que dentro de la protesta cabe cualquier cosa y no es así", advierte.

Pone como ejemplo que el grupo de empresas del Frigorífico sostienen la Fundación Amor y Vida por los Niños, que ofrece alimento y educación a 200 menores de 1 a 7 años, y no ha podido funcionar por falta de insumos y dificultad de las familias para el transporte.

El vocero de los comerciantes, Juan Diego Calle, aprecia que el Gobierno tiene que ser más sensato porque escucha pero "está lejos de la realidad" y pide que oiga a los mineros ancestrales. "Los bandidos se pueden contar, pero el Gobierno estigmatizó a todos los mineros".

En una de sus homilías, el párroco de La Inmaculada, padre Edgar Osorio, sostuvo que el problema es del Estado colombiano. "Llevamos un siglo miniando y nunca educó a los mineros. Ahora se le está quitando la papita a los colombianos para dársela a otros", dijo.

El sacerdote recalca que el sufrimiento mayor es de la gente que se tiene que conseguir la comida "al diario".

Y razones le sobran. En plena agitación del paro, una canasta de huevos que valía 6.000 pesos se trepó a 18.000 pesos.