HISTÓRICO
PETRIFICACIÓN
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Por JUAN DAVID RAMÍREZ CORREA | Publicado el 10 de diciembre de 2012

Petrificar es dejar a alguien inmóvil de asombro o de terror. Bogotá está a un paso de quedar petrificada con el tema de la recolección de basuras, un asunto en el que detrás hay un afán de populismo y demagogia de un gobernante: Gustavo Petro.

Y lo dejo muy claro: hay un mix populista y demagógico totalmente equilibrado. Estatizar la recolección de basuras, para ganarse con halagos de adalid de la justicia el favor popular, es algo que raya en lo irresponsable, dado el riesgo tan grande que se va a asumir.

Fallar en este caso (que es muy, pero muy alta la probabilidad de que suceda) solamente traerá perjuicios a los ciudadanos, quienes tendrán que vivir en medio de las basuras que Petro no pudo recoger.

Con su propuesta, el alcalde de Bogotá cree que va a ser innovador: les quitó a algunos ricos un negocio millonario, para prestarle un servicio eficiente y eficaz a mi gente, donde se vincule a los 8.000 recicladores de la capital (de los cuales, 4.000 siguen en informalidad). Hey, coscorrón en la cocorota a todos los que creen que puede ser verdad algo tan bello. Por el contrario, suena como si Petro viviera metido en una película de lucha de clases entre los ricos de la basura y los pobres recicladores, como si se tratara del discurso revolucionario donde la lucha no es a bala sino a residuos sólidos y líquidos.

Lo que va a hacer Petro es arbitrario. La Presidencia, las Superintendencias, la Procuraduría, la Contraloría, la Personería y otros entes de gobierno, han manifestado su preocupación con el tema, pues, como mínimo, Petro va a violar las normas de contratación. En otras palabras, hará una alcaldada para monopolizar el manejo de la basura en detrimento de la libre competencia. Apuesta arriesgada porque se va a meter a jugar con un asunto que requiere gestión y operación día y noche. ¿Sí será capaz de montar desde la Empresa de Acueducto de Bogotá una cadena logística eficiente y confiable para administrar 7.000 toneladas de basura diarias? ¿De dónde saldrán las 600 personas que se requieren como mínimo para la recolección? ¿Y los carros recolectores? No quisiera que se convirtiera esto en un vaticinio: si la basura se queda en la calle, en cuestión de tres días fijo habrá una crisis sanitaria. Va a oler feo.

Lo que está pasando en Bogotá es un campanazo de alerta para la ciudadanía de cualquier ciudad de Colombia. Representa la necesidad de saber escoger bien a los gobernantes y no comer cuento por más retórica y elocuencia que haya. A un político se le debe mirar con cuatro ojos: los dos de la primera impresión y los otros dos del desconfiado, para saber medir los niveles de arrogancia y prepotencia que traen consigo el poder, evitando siempre que te petrifique, tal cual lo está haciendo Petro con los bogotanos.

Post script: ¿Sí o Qué? Entra a descanso por unos días. En enero reaparece de nuevo.