HISTÓRICO
Pipeline presenta los monstruos del jarro
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    Pipeline presenta los monstruos del jarro |
POR JUAN DAVID MONTOYA | Publicado el 18 de febrero de 2013

Tres sorprendentes criaturas que permanecen atrapadas en jarras de vidrio por 200 años son los protagonistas de la primera serie animada de televisión producida en el país.

Se trata de los Jar Dwellers, una coproducción internacional producida por Pipeline, uno de los socios estrella del programa Ruta N.

"Estamos brindando la oportunidad a la industria animada en Colombia de trabajar con los mejores estándares de calidad en la animación para televisión a nivel mundial", asegura Jorge Esteban Ramírez, jefe de producción de la productora.

"Los mejores artistas de nuestro estudio en Canadá viajaron a Medellín especialmente para entrenar a todo el equipo", añade.

Dirigido a un público infantil entre los seis y los 11 años, la serie tendrá su lanzamiento a finales de este año y en 2014 se emitirá por cadenas de televisión como la canadiense CBC y las australianas Channel 10 y ABC.

"Es una coproducción con Australia y Canadá que se nos ofreció en Canadá, pero resolvimos traerla para Colombia", asegura Javier López, vicepresidente de Pipeline, para quien la realización de esta caricatura fue posible gracias a la experiencia adquirida en proyectos similares.

Ya la empresa de animación había colaborado con series animadas en tercera dimensión para Nickelodeon, Hasbro y Disney. Jar Dwellers es, no obstante, el primer trabajo que hacen en 2D.

Siguiendo la ruta N
Desde septiembre de 2010 Pipeline ha operado en alianza con la Alcaldía de Medellín. Uno de los resultados de esta alianza es la capacitación de los animadores a través de la Institución Universitaria Pascual Bravo.
Treinta y cinco personas, entre diseñadores gráficos, artistas plásticos y animadores, estuvieron a cargo de la producción de los monstruos de Pipeline.

La preproducción de Jar Dwellers tuvo lugar en Australia, donde desarrollaron la idea original y escribieron los guiones. El trabajo de diseñar las locaciones y los personajes, de darles color y vida, poner a andar la historia, corrió por cuenta del equipo colombiano.

Finalmente, la posproducción se realiza en Canadá y el doblaje al español, una vez más, ocurre en Medellín.

"La idea es que, en la medida en que esto vaya avanzando, sea el Pascual Bravo la primera institución en Colombia que tiene un currículo profesional para animación", puntualiza Javier López.