HISTÓRICO
Por las montañas del Valle de Aburrá anda libre un zoológico
POR JUAN CARLOS VALENCIA GIL | Publicado el 27 de abril de 2013
En un amanecer de agosto de 2012 se dio uno de los hallazgos más importantes sobre fauna silvestre del Valle de Aburrá de los últimos tiempos. Antes de la 1:00 a.m., una cámara automática registró el paso sigiloso de dos pumas hembras por la hojarasca de un camino de la parte alta de las montañas de esta cuenca metropolitana de tres millones y medio de habitantes.

"La sorpresa fue gigante; no esperábamos que hubiera pumas tan cerca", expresó el biólogo Juan David Sánchez, de Aburrá Natural, un grupo de apasionados por la naturaleza que, desde 2009, explora la biodiversidad de la zona.

Han documentado titíes grises, tucanes, ocelotes, zorros, pumas y hasta un tigrillo lanudo, especie vulnerable a la extinción, de la que solo había 40 registros históricos en el país, y de animales muertos, en la mayoría de los casos. Además, en flora, reseñaron los frailejones de la serranía de las Baldías, en el corregimiento San Félix, de Bello.

De los pumas tenían indicios desde que en una de sus caminatas por las laderas del suroriente encontraron excrementos y pelos, de los que no tenían duda de que eran de este felino, el más grande de Colombia después del jaguar.

Hace 20 días sus cámaras lograron otro video, y de día, por lo que obtuvieron una imagen mucho más clara que exhiben en su perfil de Facebook. El puma, a 8 kilómetros de la zona urbana. Juan David contó que también han recibido reportes de su presencia en el occidente.

Un inventario del Área Metropolitana y la Sociedad Antioqueña de Ornitología da cuenta de que en el Aburrá hay 316 especies de aves; de ellas, más de 100 en Medellín. Un estudio del Área y la Universidad de Antioquia reseña que en el departamento hay 203 especies de anfibios, 73 de serpientes, 71 de lagartos, 6 de tortugas y 2 de cocodrilos. En 2013 el Área y Corantioquia inventariarán los mamíferos.

¿Por qué hay especies silvestres tan cerca de la ciudad? Juan David afirmó que no hay certeza de si los ejemplares llegaron o siempre han recorrido estos bosques. Víctor Vélez, coordinador de Fauna Silvestre del Área, consideró que han vivido en la región y se conservan por los bosques de pinos, robles, entre otros, que rodean Medellín.

Jaime Cabrera, de la Fundación Panthera, apuntó que antes se veían menos estas especies porque tenían más hábitat y no había tanta tecnología para registrarlas. Añadió que el clima de la región contribuye a la diversidad. Y Camilo Restrepo, coordinador de Fauna de Corantioquia, dijo que también se liberan animales que se recuperan del tráfico ilegal, lo que aporta a la biodiversidad.

Por la urbanización, estos bosques son fragmentados, lo que, indicó Juan David, expone a los animales a la caza, atropellamientos en carreteras, contaminación y escasez de alimentos. Esto último lleva a los felinos grandes a depredar especies domésticas, como gallinas y conejos, situación que genera conflictos con pobladores.

Expertos coincidieron en que estas especies silvestres no son peligrosas para la gente. Al contrario, sugirieron que corren riesgo por el deseo de algunos de cazarlas. Para conservarlas, lo fundamental es educar a la población. En ello trabajan autoridades ambientales, municipios y Departamento.

Este año el Área dispuso 2.200 millones de pesos para fauna silvestre. Y hay dos proyectos clave: Parque Central de Antioquia y Cinturón Verde Metropolitano, que protegerán los bosques y las especies que los habitan. Es la esperanza.

Una noche de 2012, Alejandro Campuzano, estudiante de Biología de la U. de A., vio un venado en la vía a El Retiro. También podrían rondar por partes altas del Aburrá, según Juan David. O nutrias, que ya se han visto en el río Medellín, en Barbosa; o martejas, esos micos nocturnos de ojos cobrizos. Esto, teniendo claro que convivir con la mágica fauna implica respeto y responsabilidad.